¿Para qué sirve que un@ aprenda a decir ciertas cosas si luego te encuentras con quien no quiere oírlas?.
¿Para qué sirve que te digan ciertas cosas si para cuando te han hecho reflexionar ya no importa las conclusiones que saques?.
¿Para qué sirve alcanzar cierto punto de confianza si cuando menos te lo esperas te demuestran que se ha esfumado?.
¿Para qué sirve que alguien te importe si luego te dejan evidencia de que no importas del mismo modo?.
¿Para qué sirve comportarse como que han existido vínculos irrompibles si a la menor ocasión el hilo de conexión se quiebra?.
¿Para qué sirve que hablemos del corazón (¡con lo que cuesta sacar cosas de ahí!) si luego la cabeza circula en sentido contrario atropellando a todo lo que fluye del corazón?.
¿Para qué sirve que nos propongamos avanzar en lo que aprendemos si luego nos pasamos la vida dando pasos atrás?.
¿Para qué sirve evidenciar la entrega de tu persona si luego te echan en cara que te entregas demasiado?.
¿Para qué sirve retener en un@ mism@ lo que creímos que merecía la pena recordar, si luego parece que lo que fue cosa de dos lo viviste sol@?.
¿Para qué sirve mantener una promesa si todas las promesas que te hacen acaban sin cumplirse?.
¿Para qué sirve no olvidar después de que te hayan demostrado que te han olvidado?.
¿Para qué sirve restaurar grietas de nuestra persona si la regeneración no va más allá de nuestras fachadas?.
¿Para qué sirve avisar a alguien de que se está autoengañando si esa persona se cree feliz con su autoengaño?.
¿Para qué sirve hablar?.
¿Para qué sirve callar?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario