Está acabando el 2009 y, como otros finales de año, vuelvo a pensar en lo rápido que pasa el tiempo.
Hace nada que estábamos despidiéndonos del 2008 y en unos días volveremos a intentar tomarnos las uvas al ritmo de las primeras 12 campanadas del 2010.
De pequeña le tenía manía a los años impares. Pensaba que "me iban mal", que siempre me pasaba algo aquel año que prefería olvidar para siempre.
Ahora, de mayor, tengo recuerdos malos de los años impares, pero también de los pares. Por suerte, puedo decir que también tengo tantos buenos recuerdos de los años impares como de los pares.
Supongo que darle vueltas a estos temas podría considerarse asunto de supersticiones y manías tontas.
Empiezo a darle vueltas a un tema que puede suponer un cambio en mi vida, y me gustaría que se cumpliera en año par, por aquello de hacer caso a antiguos pensamientos (léase supersticiones).
Tengo unos meses para prepararme... Ya veré (y contaré) cuando se cumple ese futuro sueño, en el 2010 o en 2011.
Hay historias que es mejor vivirlas en otro momento; ya sea antes, después o nunca.
21.12.09
11.11.09
Dos cerebros
Autor: Mark Gungor
Quiero empezar con el cerebro de los hombres.
El cerebro de los hombres es verdaderamente único. El cerebro de los hombres está hecho de pequeñas cajas. Y tenemos una caja para todo. Tenemos una caja para el coche, una para el dinero, una para el trabajo, una para ti, otra para los niños, una para tu madre en algún lugar del sótano... ¡Tenemos cajas por todos lados!. Y la regla es "Las cajas no se tocan entre sí".
Cuando los hombres hablamos de un tema en particular, vamos a esa caja en particular, la sacamos, la abrimos, y discutimos sólo sobre lo que está en esa caja... Luego cerramos la caja y la ponemos con mucho, mucho cuidado para no tocar ninguna otra caja.
Ahora, el cerebro de las mujeres es muy distinto al de los hombres. El cerebro de las mujeres es una gran bola de cables. Y todo está conectado... con todo. El dinero está conectado a tu coche, tu coche al trabajo, los niños a tu madre... ¡¡¡Y todo está conectado a todo!!!.
Y todo está conducido por una energía que llamamos "Emociones". Es una de las razones por las cuales las mujeres tienden a recordarlo TODO. Porque si tomas un evento y lo conectas a una emoción, se plasma en tu memoria y podrás recordarlo para siempre.
Lo mismo pasa con los hombres, solo que no pasa tan a menudo, porque, francamente, nada nos importa.
Ahora, todos los hombres tenemos una caja en el cerebro que la mayoría de las mujeres ni siquiera sospecha. Esta caja en particular, no contiene nada. De hecho, la llamamos "La Caja de la Nada". Y de todas las cajas que los hombres tenemos en el cerebro... "La Caja de la Nada" es nuestra favorita. Es por eso que los hombres pueden hacer las cosas típicas de zombies durante horas. Ya sabe, como pescar. ¡Y nos encanta!. Es por eso que los tipos se pueden sentar frente a la TV y estar así (cambiando de canal sin saber ni lo que ven). Claro, esto pone locas a nuestras esposas, y dicen: "¡Detente! ¡¡¡Es imposible que estés mirando algo!!!"... "No estoy mirando nada" - responden ellos.
La Universidad de Pennsylvania, hace algunos años, hizo un estudio, y descubrió que los hombres tienen la habilidad de pensar en nada, y aún sin respirar. ¡Las mujeres no pueden hacerlo!. ¡No pueden hacerlo!. ¡Su mente nunca se detiene!. Y no entienden "La Caja de la Nada". ¡Y las vuelve locas!. Nada vuelve más loca a una mujer, nada la irrita más que ser testigos de un hombre haciendo NADA. Algunas mujeres dicen "¡Oh! ¿puedo ir a esta caja de la nada con él?". Además, entrarían y dirían: "¿Sabes?, este lugar necesita algunas fotos... Una mesita acá, unas flores..." ¡¡¡NO!!!
También tenemos la forma en que los hombres y mujeres manejan el estrés. Cuando un hombre está estresado, sólo quiere ir corriendo a su "Caja de la Nada". Una mujer ve al hombre en ese estado vegetativo y le dice: "¿En qué estás pensando?". "En nada...", responde él, "¡Tienes que estar pensando en algo!", dice ella, y él: "Nada de nada..."
Ahora, cuando una mujer está estresada, tiene que hablarlo. Si no lo habla, su cerebro, literalmente, ¡EXPLOTA!.
Los hombres se sienten obligados a solucionarles sus problemas, porque eso es lo que un hombre hace. Un hombre sólo le cuenta sus problemas a otro hombre para que le ayude a solucionarlo. ¡Pero ella no es un hombre!. Si tratas de ayudarla, ¡te matará!. No quiere tu consejo, no quiere tu ayuda, ¡quiere que te calles y escuches!.
A mí me gusta más el texto que la forma en la que lo cuenta... Me resulta un poco histriónico, pero para quien quiera verlo, ahí lo dejo:
Quiero empezar con el cerebro de los hombres.
El cerebro de los hombres es verdaderamente único. El cerebro de los hombres está hecho de pequeñas cajas. Y tenemos una caja para todo. Tenemos una caja para el coche, una para el dinero, una para el trabajo, una para ti, otra para los niños, una para tu madre en algún lugar del sótano... ¡Tenemos cajas por todos lados!. Y la regla es "Las cajas no se tocan entre sí".
Cuando los hombres hablamos de un tema en particular, vamos a esa caja en particular, la sacamos, la abrimos, y discutimos sólo sobre lo que está en esa caja... Luego cerramos la caja y la ponemos con mucho, mucho cuidado para no tocar ninguna otra caja.
Ahora, el cerebro de las mujeres es muy distinto al de los hombres. El cerebro de las mujeres es una gran bola de cables. Y todo está conectado... con todo. El dinero está conectado a tu coche, tu coche al trabajo, los niños a tu madre... ¡¡¡Y todo está conectado a todo!!!.
Y todo está conducido por una energía que llamamos "Emociones". Es una de las razones por las cuales las mujeres tienden a recordarlo TODO. Porque si tomas un evento y lo conectas a una emoción, se plasma en tu memoria y podrás recordarlo para siempre.
Lo mismo pasa con los hombres, solo que no pasa tan a menudo, porque, francamente, nada nos importa.
Ahora, todos los hombres tenemos una caja en el cerebro que la mayoría de las mujeres ni siquiera sospecha. Esta caja en particular, no contiene nada. De hecho, la llamamos "La Caja de la Nada". Y de todas las cajas que los hombres tenemos en el cerebro... "La Caja de la Nada" es nuestra favorita. Es por eso que los hombres pueden hacer las cosas típicas de zombies durante horas. Ya sabe, como pescar. ¡Y nos encanta!. Es por eso que los tipos se pueden sentar frente a la TV y estar así (cambiando de canal sin saber ni lo que ven). Claro, esto pone locas a nuestras esposas, y dicen: "¡Detente! ¡¡¡Es imposible que estés mirando algo!!!"... "No estoy mirando nada" - responden ellos.
La Universidad de Pennsylvania, hace algunos años, hizo un estudio, y descubrió que los hombres tienen la habilidad de pensar en nada, y aún sin respirar. ¡Las mujeres no pueden hacerlo!. ¡No pueden hacerlo!. ¡Su mente nunca se detiene!. Y no entienden "La Caja de la Nada". ¡Y las vuelve locas!. Nada vuelve más loca a una mujer, nada la irrita más que ser testigos de un hombre haciendo NADA. Algunas mujeres dicen "¡Oh! ¿puedo ir a esta caja de la nada con él?". Además, entrarían y dirían: "¿Sabes?, este lugar necesita algunas fotos... Una mesita acá, unas flores..." ¡¡¡NO!!!
También tenemos la forma en que los hombres y mujeres manejan el estrés. Cuando un hombre está estresado, sólo quiere ir corriendo a su "Caja de la Nada". Una mujer ve al hombre en ese estado vegetativo y le dice: "¿En qué estás pensando?". "En nada...", responde él, "¡Tienes que estar pensando en algo!", dice ella, y él: "Nada de nada..."
Ahora, cuando una mujer está estresada, tiene que hablarlo. Si no lo habla, su cerebro, literalmente, ¡EXPLOTA!.
Los hombres se sienten obligados a solucionarles sus problemas, porque eso es lo que un hombre hace. Un hombre sólo le cuenta sus problemas a otro hombre para que le ayude a solucionarlo. ¡Pero ella no es un hombre!. Si tratas de ayudarla, ¡te matará!. No quiere tu consejo, no quiere tu ayuda, ¡quiere que te calles y escuches!.
A mí me gusta más el texto que la forma en la que lo cuenta... Me resulta un poco histriónico, pero para quien quiera verlo, ahí lo dejo:
25.10.09
Conferencia en Stanford
La última disertación iba sobre la conexión mente-cuerpo -la relación entre el estrés y el malestar físico.
El orador (jefe de psiquiatría en Stanford) dijo, entre otras cosas, que una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas. Al principio, todo el mundo se rió, pero hablaba en serio.
Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Nosotras compartimos desde nuestra alma con nuestras hermanas y, evidentemente, es muy bueno para nuestra salud. El orador dijo que dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.
Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar! Por lo tanto, cada vez que nos sentamos a charlar con nuestra amiga, date unos golpecitos en la espalda y felicítate por estar haciendo algo útil para tu salud. De hecho, somos muy muy afortunadas. Así queeeeee... brindemos por la amistad con nuestras amigas. Evidentemente, es muy bueno para nuestra salud.
Fuente: Uno de esos correos de cuyo origen nunca te enteras.
El orador (jefe de psiquiatría en Stanford) dijo, entre otras cosas, que una de las mejores cosas que un hombre puede hacer por su salud es casarse con una mujer, mientras que una mujer, una de las mejores cosas que puede hacer por su salud es cultivar su relación con sus amigas. Al principio, todo el mundo se rió, pero hablaba en serio.
Las mujeres conectan entre ellas de manera diferente y se proporcionan sistemas de apoyo que las ayudan a lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida. Físicamente, esta cualidad "tiempo para las amigas" nos ayuda a fabricar más serotonina -un neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y puede producir una sensación general de bienestar. Las mujeres comparten sus sentimientos, mientras que los hombres a menudo se relacionan en torno a actividades. Ellos raramente se sientan con un amigo a hablar de cómo se sienten acerca de cualquier cosa, o cómo va su vida personal. ¿Trabajo? Sí. ¿Deportes? Sí. ¿Coches? Sí. ¿Pesca, caza, golf? Sí. Pero ¿sus sentimientos? Muy pocas veces. Las mujeres lo hacen todo el tiempo. Nosotras compartimos desde nuestra alma con nuestras hermanas y, evidentemente, es muy bueno para nuestra salud. El orador dijo que dedicar tiempo con una amiga es tan importante para nuestra salud general como el jogging o ir al gimnasio.
Hay una tendencia a pensar que cuando estamos "haciendo ejercicio" estamos haciendo algo bueno para nuestro cuerpo, pero que cuando estamos hablando con nuestras amigas, estamos perdiendo el tiempo y deberíamos estar ocupadas de forma más productiva. No es cierto. De hecho, dijo que el no crear y mantener relaciones personales de calidad, con otros seres humanos, ¡es tan nocivo para nuestra salud física como fumar! Por lo tanto, cada vez que nos sentamos a charlar con nuestra amiga, date unos golpecitos en la espalda y felicítate por estar haciendo algo útil para tu salud. De hecho, somos muy muy afortunadas. Así queeeeee... brindemos por la amistad con nuestras amigas. Evidentemente, es muy bueno para nuestra salud.
Fuente: Uno de esos correos de cuyo origen nunca te enteras.
22.9.09
Nuevas presentaciones
Echo de menos aquella época en la que me sentía libre de escribir, bajo seudónimos, sobre la empresa en la que trabajaba ("DesO").
Y a veces me pregunto si hubiera pasado algo si hubiera seguido escribiendo sobre aquel peculiar grupo de personas. Y no es que quiera menospreciar a dicho grupo llamándolo peculiar, pues eso mismo hacía que siempre tuviera algo que contar (por muy poco interesante que fuera, a mí me daba descanso poder hacerlo).
Ya puestos, podría retomar aquella costumbre de crear y completar un anecdotario sobre lo que nos pasa, a mi equipo y a mí, día tras día, pues, por desgracia, pasamos la mayoría de nuestros tiempos juntos, y siempre surge algo... Que si hoy "DonSouthPark" parece enfadado con el mundo, que si "MariCruceRápido" está rarita, que si "MariSonrisaAmplia" hoy sonríe menos, que si "MariSantaPaciencia" está de los nervios, etc...
También podría escribir sobre aquellas personas que rodean al grupo, es decir, aquellas personas que están fuera de mi pequeño conjunto de personas que me transmiten tranquilidad y esa seguridad de que no me van a dejar tirada en los peores momentos... Y es que, la verdad, me he sentido abandonada (e incluso me atrevería a decir, traicionada) por esas personas que han necesitado algo de mí (laboralmente, claro), se lo he dado y después me han olvidado, bien para los reconocimientos, bien para una posible continuidad en el proyecto. No sé, te da una sensación de ser totalmente prescindible y no ser más que un número (un recurso más, un porcentaje de beneficio, un DNI para presentar en la oferta de tal pliego) y, después, si te he visto no me acuerdo.
Por no hablar de esas personas que sólo con su presencia te transmiten un estado de tensión que no se puede soportar. "MariCaraAntigua" es de esas personas... y no sólo por esa cara de virgen de los cuadros renacentistas (con su blancor y angustia característica), sino por esos andares de pasos cortos y acelerados, por esa manera de hablar a sus compañeros como si fueran subordinados, por ese peloteo falso cuando habla con los clientes, etc... Y transmite esa tensión cuando mira un trabajo que has hecho con el tiempo que no tenías, menospreciándolo y no sabiendo hacer ni una sola crítica constructiva. Que, chica, no estamos aquí para ser vapuleados, que, por si no lo sabías, es más fácil conseguir algo de cualquier persona si, aunque sea por accidente, se te escapa alguna sonrisa y usas un tono de voz un poco agradable.
Definitivamente, hoy no era un buen día para retomar el blog. Alguien me ha puesto de mal humor...
Y a veces me pregunto si hubiera pasado algo si hubiera seguido escribiendo sobre aquel peculiar grupo de personas. Y no es que quiera menospreciar a dicho grupo llamándolo peculiar, pues eso mismo hacía que siempre tuviera algo que contar (por muy poco interesante que fuera, a mí me daba descanso poder hacerlo).
Ya puestos, podría retomar aquella costumbre de crear y completar un anecdotario sobre lo que nos pasa, a mi equipo y a mí, día tras día, pues, por desgracia, pasamos la mayoría de nuestros tiempos juntos, y siempre surge algo... Que si hoy "DonSouthPark" parece enfadado con el mundo, que si "MariCruceRápido" está rarita, que si "MariSonrisaAmplia" hoy sonríe menos, que si "MariSantaPaciencia" está de los nervios, etc...
También podría escribir sobre aquellas personas que rodean al grupo, es decir, aquellas personas que están fuera de mi pequeño conjunto de personas que me transmiten tranquilidad y esa seguridad de que no me van a dejar tirada en los peores momentos... Y es que, la verdad, me he sentido abandonada (e incluso me atrevería a decir, traicionada) por esas personas que han necesitado algo de mí (laboralmente, claro), se lo he dado y después me han olvidado, bien para los reconocimientos, bien para una posible continuidad en el proyecto. No sé, te da una sensación de ser totalmente prescindible y no ser más que un número (un recurso más, un porcentaje de beneficio, un DNI para presentar en la oferta de tal pliego) y, después, si te he visto no me acuerdo.
Por no hablar de esas personas que sólo con su presencia te transmiten un estado de tensión que no se puede soportar. "MariCaraAntigua" es de esas personas... y no sólo por esa cara de virgen de los cuadros renacentistas (con su blancor y angustia característica), sino por esos andares de pasos cortos y acelerados, por esa manera de hablar a sus compañeros como si fueran subordinados, por ese peloteo falso cuando habla con los clientes, etc... Y transmite esa tensión cuando mira un trabajo que has hecho con el tiempo que no tenías, menospreciándolo y no sabiendo hacer ni una sola crítica constructiva. Que, chica, no estamos aquí para ser vapuleados, que, por si no lo sabías, es más fácil conseguir algo de cualquier persona si, aunque sea por accidente, se te escapa alguna sonrisa y usas un tono de voz un poco agradable.
Definitivamente, hoy no era un buen día para retomar el blog. Alguien me ha puesto de mal humor...
18.8.09
Sin cuaderno
He olvidado el cuaderno que casi siempre me acompaña en casa. Lo he olvidado o me lo he dejado con toda la intención, no sé.
La cuestión es que, si me propongo escribir directamente en el ordenador (mi herramienta de trabajo), las únicas cosas sobre las que se me ocurre escribir, tienen más que ver con mi vida laboral que con la vida personal.
Una de las primeras cosas que me dijo mi chica cuando ya estábamos juntas, fue que no debería nombrar la empresa en la que trabajo ("trabajábamos" por aquel entonces), porque no sabíamos qué filtros tendrían instalados para detectar si alguien mancillaba su extraño nombre (el de la empresa, me refiero). Y la verdad es que aquí se me cortó una fuente inacabable de historias y anécdotas varias...
Y a estas alturas de la película (tras casi 2 años trabajando aquí), creo que no va a pasar nada si me desato y empiezo a contar esas cosas que hasta ahora no he contado...
La cuestión es que, si me propongo escribir directamente en el ordenador (mi herramienta de trabajo), las únicas cosas sobre las que se me ocurre escribir, tienen más que ver con mi vida laboral que con la vida personal.
Una de las primeras cosas que me dijo mi chica cuando ya estábamos juntas, fue que no debería nombrar la empresa en la que trabajo ("trabajábamos" por aquel entonces), porque no sabíamos qué filtros tendrían instalados para detectar si alguien mancillaba su extraño nombre (el de la empresa, me refiero). Y la verdad es que aquí se me cortó una fuente inacabable de historias y anécdotas varias...
Y a estas alturas de la película (tras casi 2 años trabajando aquí), creo que no va a pasar nada si me desato y empiezo a contar esas cosas que hasta ahora no he contado...
1.8.09
MCNP desde hace 3 años
Me parece mentira que haga ya 3 años que empecé este blog.
Resulta interesante la intensidad con la que lo inicié (intensidad que mantuve durante más tiempo del que yo creía al principio) y lo poco animada a escribir que estuve y he estado durante ciertas épocas.
Supongo que hay varios motivos por lo que ha ocurrido esto. El principal, que sufrí la necesidad de contar cosas, que necesitaba expresar muchas cosas que no podía expresar oralmente, que quería decirle al mundo lo enfadada que estaba, lo contenta o lo esperanzada que podía estar. Otro motivo es el que he abierto el corazón a cierta persona a la que sí me sale, verbalmente, comunicarle todo lo que siento (lo bueno y lo malo). Y otro motivo más, es la necesidad de anonimato, el miedo al etiquetado tan frecuente en cierto ámbitos, de esa persona. Que no basta con no decir nunca su nombre real, que no basta con no nombrar nada relacionado con ella laboralmente, ni del pasado reciente o no, etc. Y, ojo, no estoy echándole nada en cara, que la comprendo y, en ciertos temas, comparto lo que piensa y lo que teme.
Como ya he dicho en otras ocasiones en las que he echado la vista atrás para ver lo poco que escribo en el blog, yo sigo escribiendo. Porque escribir es algo que hay que ejercitar, escribir es algo que necesita de la costumbre. Y si no lo creéis así, haced la prueba tod@s aquell@s que tenéis la manía (¡bendita costumbre!) de escribir vuestras cosas en cualquier sitio (servilletas de un bar, hojas de borrador de la impresora de la oficina, la mini-libreta que siempre llevas encima, la cara en blanco de la publicidad que te han dejado en el coche, el taco de post-its, etc), dejad de escribir un par de días, una semana, un mes... y veréis que acabáis buscando cualquier motivo por el que volver a escribir y cualquier tema sobre el que escribir.
Resulta interesante la intensidad con la que lo inicié (intensidad que mantuve durante más tiempo del que yo creía al principio) y lo poco animada a escribir que estuve y he estado durante ciertas épocas.
Supongo que hay varios motivos por lo que ha ocurrido esto. El principal, que sufrí la necesidad de contar cosas, que necesitaba expresar muchas cosas que no podía expresar oralmente, que quería decirle al mundo lo enfadada que estaba, lo contenta o lo esperanzada que podía estar. Otro motivo es el que he abierto el corazón a cierta persona a la que sí me sale, verbalmente, comunicarle todo lo que siento (lo bueno y lo malo). Y otro motivo más, es la necesidad de anonimato, el miedo al etiquetado tan frecuente en cierto ámbitos, de esa persona. Que no basta con no decir nunca su nombre real, que no basta con no nombrar nada relacionado con ella laboralmente, ni del pasado reciente o no, etc. Y, ojo, no estoy echándole nada en cara, que la comprendo y, en ciertos temas, comparto lo que piensa y lo que teme.
Como ya he dicho en otras ocasiones en las que he echado la vista atrás para ver lo poco que escribo en el blog, yo sigo escribiendo. Porque escribir es algo que hay que ejercitar, escribir es algo que necesita de la costumbre. Y si no lo creéis así, haced la prueba tod@s aquell@s que tenéis la manía (¡bendita costumbre!) de escribir vuestras cosas en cualquier sitio (servilletas de un bar, hojas de borrador de la impresora de la oficina, la mini-libreta que siempre llevas encima, la cara en blanco de la publicidad que te han dejado en el coche, el taco de post-its, etc), dejad de escribir un par de días, una semana, un mes... y veréis que acabáis buscando cualquier motivo por el que volver a escribir y cualquier tema sobre el que escribir.
20.7.09
¿Qué es el amor?
Hace poco me llegó una de esas presentaciones en PowerPoint que normalmente borro sin leer.
No borré el mensaje en cuanto me llegó como suelo hacer, así que cuando tuve un rato de no saber qué hacer, me puse a ver la presentación .
Aparecen en ella una serie de respuestas a la pregunta "¿Qué es el amor?". Se supone que las respuestas vienen de niñ@s entre 4 y 8 años pero, leyéndolas, me cuesta creer que sus autores sean niñ@s de esas edades (es más, me cuesta creer que sean respuestas reales, me da que son frases que el autor, queriéndose poner en el papel de un(a) niñ@, creó y ahora le cuesta reconocer que son suyas). Paso a trascribir aquí algunas de ellas, las que de alguna manera me llamaron la atención:
- "Amor es cuando alguien te incomoda, y tú, aunque estás muy enojado, no gritas, porque sabes que hieres sus sentimientos"
- "Cuando mi abuela se enfermó de artritis, ella no se podía agachar para pintarse las uñas de los pies, …mi abuelo desde entonces, pinta las uñas de ella aunque él también tiene artritis"
- "Amor es cuando una muchacha se coloca perfume y el muchacho se coloca loción para después de afeitarse, ellos salen juntos y se huelen"
- "Yo sé que mi hermana mayor me ama, porque ella me dio todas sus ropas viejas y tuvo que salir a comprar ropas nuevas"
- "Amor es como una viejita y un viejito que son muy amigos todavía, aunque se conocen hace mucho tiempo"
- "Cuando alguien te ama, la forma de decir tu nombre es diferente; sabes que tu nombre está seguro en su boca"
- "Amor es cuando tú sales a comer y ofreces tus papas fritas, sin esperar que la otra persona te ofrezca las papas fritas de ella"
- "Si tú quieres aprender a amar mejor, debes comenzar con alguien que a ti no te agrada"
- "Amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado"
- "Cuando tú hablas con alguien de ti, sobre alguna cosa mala, aunque sientas miedo de que ésta persona no te ame más por éste motivo, ahí tú te sorprendes, ya que no solamente te continúa amando como ahora, sino que te ama aún más"
- "Durante mi presentación de piano, yo ví a mi papá en la platea levantando su mano y sonriendo. …Era la única persona haciendo esto, y ya no sentí miedo"
- "Amor es cuando tú le dices a un chico que él está vistiendo una camisa linda y él se la pone todos los días"
- "No deberíamos decir te amo sino cuando realmente lo sentimos y si lo sentimos, deberíamos decirlo muchas veces. Las personas olvidan"
- "Amor es abrazarse, amor es besarse, amor es decir ‘no’ "
- "Amor es cuando tu perro te lame la cara, aunque tú lo dejas solo el día entero"
- "Cuando tú amas a alguien, tus pestañas suben y bajan …y pequeñas estrellitas salen de ti"
Bueno, cada un@ se quede con la que más le guste, ¿no?.
No borré el mensaje en cuanto me llegó como suelo hacer, así que cuando tuve un rato de no saber qué hacer, me puse a ver la presentación .
Aparecen en ella una serie de respuestas a la pregunta "¿Qué es el amor?". Se supone que las respuestas vienen de niñ@s entre 4 y 8 años pero, leyéndolas, me cuesta creer que sus autores sean niñ@s de esas edades (es más, me cuesta creer que sean respuestas reales, me da que son frases que el autor, queriéndose poner en el papel de un(a) niñ@, creó y ahora le cuesta reconocer que son suyas). Paso a trascribir aquí algunas de ellas, las que de alguna manera me llamaron la atención:
- "Amor es cuando alguien te incomoda, y tú, aunque estás muy enojado, no gritas, porque sabes que hieres sus sentimientos"
- "Cuando mi abuela se enfermó de artritis, ella no se podía agachar para pintarse las uñas de los pies, …mi abuelo desde entonces, pinta las uñas de ella aunque él también tiene artritis"
- "Amor es cuando una muchacha se coloca perfume y el muchacho se coloca loción para después de afeitarse, ellos salen juntos y se huelen"
- "Yo sé que mi hermana mayor me ama, porque ella me dio todas sus ropas viejas y tuvo que salir a comprar ropas nuevas"
- "Amor es como una viejita y un viejito que son muy amigos todavía, aunque se conocen hace mucho tiempo"
- "Cuando alguien te ama, la forma de decir tu nombre es diferente; sabes que tu nombre está seguro en su boca"
- "Amor es cuando tú sales a comer y ofreces tus papas fritas, sin esperar que la otra persona te ofrezca las papas fritas de ella"
- "Si tú quieres aprender a amar mejor, debes comenzar con alguien que a ti no te agrada"
- "Amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado"
- "Cuando tú hablas con alguien de ti, sobre alguna cosa mala, aunque sientas miedo de que ésta persona no te ame más por éste motivo, ahí tú te sorprendes, ya que no solamente te continúa amando como ahora, sino que te ama aún más"
- "Durante mi presentación de piano, yo ví a mi papá en la platea levantando su mano y sonriendo. …Era la única persona haciendo esto, y ya no sentí miedo"
- "Amor es cuando tú le dices a un chico que él está vistiendo una camisa linda y él se la pone todos los días"
- "No deberíamos decir te amo sino cuando realmente lo sentimos y si lo sentimos, deberíamos decirlo muchas veces. Las personas olvidan"
- "Amor es abrazarse, amor es besarse, amor es decir ‘no’ "
- "Amor es cuando tu perro te lame la cara, aunque tú lo dejas solo el día entero"
- "Cuando tú amas a alguien, tus pestañas suben y bajan …y pequeñas estrellitas salen de ti"
Bueno, cada un@ se quede con la que más le guste, ¿no?.
17.6.09
Querido Juan
Ayer mi madre me dio la noticia.
Me hubiera gustado tener otra última imagen de ti. La última vez que te vi, todos te notamos que, como se dice en tu tierra, habías "dado un capuzón". Tenías la mirada algo perdida, te costaba mantener la atención, y uno de tus riñones llevaba un tiempo fallándote. De esto hace ya bastante tiempo. El suficiente como para tener que calcular cuántos mayos han pasado desde entonces.
Hace poco más de un mes, me dieron la misma noticia de mi tía L y, aunque esté feo decirlo (escribirlo y/o pensarlo), me ahogué más oyendo que te habías ido tú que cuando oí que se había ido ella... pero, es lo que dicen: "el roce hace el cariño" y a ti tuve la fortuna de verte más veces a lo largo de mi vida que a ella. Porque tú, no disponiendo de posibles, hacías por estar en cada uno de los acontecimientos que unían a mi familia, porque tú te sentías parte de ella y porque nosotros estábamos orgullosos de tener al mejor amigo de mi padre como parte de las personas impresincibles.
Recuerdo la última vez que fui a la tierra que donde naciste (la misma en la que nacieron mis padres). Se te notó la ilusión en la voz cuando te dije que iba a ir a veros a pesar de que mi padre ya no podría acompañarme nunca más. Me enseñaste, ilusionado, cómo preparabais tu hijo y tú el Domingo de Resurrección (y yo me enfadé porque alguno de mis acompañantes no mostraron respeto ante el acto tan generoso e importante para ti que estabas teniendo).
También recuerdo aquella vez en la que fui con el que entonces era mi chico y te emocionaste al enseñarme una fotografía en la que estabas con mi padre y otro muchacho (porque en lo foto erais muchachos) del que no recuerdo el nombre (si es que alguna vez lo supe), y me dijiste: "Aquí éramos unos chiquillos... y siempre nos hemos llevado bien. Nunca hemos tenido una palabra más alta que otra". Y Mari, tu mujer, tuvo que guardar la foto para mitigar la emoción.
Mi padre, como muchas personas emotivas, solía disimular cuando una emoción le embargaba. Costaba verlo llorar (supongo que tiene mucho que ver con la generación a la que pertenecéis), pero no hubo disimulo suficiente como para ocultar cómo se sintió la primera vez que os vistéis, tú vestido de nazareno y él viendo la procesión, después de su triple by-pass... y esta fue la última vez juntos...
El recuerdo que más me entristece entre todos los que tengo donde tú apareces, es cómo me desmonté cuando te vi aparecer para despedirte de mi padre, cuando él ya no podía despedirse de nadie. Me abracé a ti diciendo: "Su amigo, su amigo, su hermano"... y tú no podías hablar... y me abrazabas fuerte sabiendo que era verdad que os queríais como hermanos.
Y ahora, por asquerosas coincidencias del destino, el mismo órgano vital os ha llevado a reuniros de nuevo.
Cuando mi madre le preguntaba a mi padre si su madre y su hermana P estaban en el cielo por lo buenas que habían sido, mi padre le decía: "¿Tú dónde te las imaginas, Chatica?. Pues ahí están". Y si ser bueno (bueno de verdad) es la condición para imaginar que alguien ha ido al cielo, ese es el lugar donde os imagino ahora.
Me hubiera gustado tener otra última imagen de ti. La última vez que te vi, todos te notamos que, como se dice en tu tierra, habías "dado un capuzón". Tenías la mirada algo perdida, te costaba mantener la atención, y uno de tus riñones llevaba un tiempo fallándote. De esto hace ya bastante tiempo. El suficiente como para tener que calcular cuántos mayos han pasado desde entonces.
Hace poco más de un mes, me dieron la misma noticia de mi tía L y, aunque esté feo decirlo (escribirlo y/o pensarlo), me ahogué más oyendo que te habías ido tú que cuando oí que se había ido ella... pero, es lo que dicen: "el roce hace el cariño" y a ti tuve la fortuna de verte más veces a lo largo de mi vida que a ella. Porque tú, no disponiendo de posibles, hacías por estar en cada uno de los acontecimientos que unían a mi familia, porque tú te sentías parte de ella y porque nosotros estábamos orgullosos de tener al mejor amigo de mi padre como parte de las personas impresincibles.
Recuerdo la última vez que fui a la tierra que donde naciste (la misma en la que nacieron mis padres). Se te notó la ilusión en la voz cuando te dije que iba a ir a veros a pesar de que mi padre ya no podría acompañarme nunca más. Me enseñaste, ilusionado, cómo preparabais tu hijo y tú el Domingo de Resurrección (y yo me enfadé porque alguno de mis acompañantes no mostraron respeto ante el acto tan generoso e importante para ti que estabas teniendo).
También recuerdo aquella vez en la que fui con el que entonces era mi chico y te emocionaste al enseñarme una fotografía en la que estabas con mi padre y otro muchacho (porque en lo foto erais muchachos) del que no recuerdo el nombre (si es que alguna vez lo supe), y me dijiste: "Aquí éramos unos chiquillos... y siempre nos hemos llevado bien. Nunca hemos tenido una palabra más alta que otra". Y Mari, tu mujer, tuvo que guardar la foto para mitigar la emoción.
Mi padre, como muchas personas emotivas, solía disimular cuando una emoción le embargaba. Costaba verlo llorar (supongo que tiene mucho que ver con la generación a la que pertenecéis), pero no hubo disimulo suficiente como para ocultar cómo se sintió la primera vez que os vistéis, tú vestido de nazareno y él viendo la procesión, después de su triple by-pass... y esta fue la última vez juntos...
El recuerdo que más me entristece entre todos los que tengo donde tú apareces, es cómo me desmonté cuando te vi aparecer para despedirte de mi padre, cuando él ya no podía despedirse de nadie. Me abracé a ti diciendo: "Su amigo, su amigo, su hermano"... y tú no podías hablar... y me abrazabas fuerte sabiendo que era verdad que os queríais como hermanos.
Y ahora, por asquerosas coincidencias del destino, el mismo órgano vital os ha llevado a reuniros de nuevo.
Cuando mi madre le preguntaba a mi padre si su madre y su hermana P estaban en el cielo por lo buenas que habían sido, mi padre le decía: "¿Tú dónde te las imaginas, Chatica?. Pues ahí están". Y si ser bueno (bueno de verdad) es la condición para imaginar que alguien ha ido al cielo, ese es el lugar donde os imagino ahora.
25.5.09
Pensamientos / frases sueltas en mi cabeza (en un orden desordenado)
Esa señora tiene la letra aún más pequeña que la mía. No sé ni cómo se puede leer.
A esa chica le han salido un montón de canas en nada de tiempo.
Esta chica siempre está mega-happy.
¡Qué falsa suena esa colega!
¡Qué envidia me da que hable inglés y francés como el castellano!
¡Joer!, este tipo no sabe ni escribir.
¡Uy, que modenna ha venido hoy la latin-lover!
¡Otra vez éste! (al llegarme un mail del pesado que lleva dándome la tabarra 2 semanas)
¡Éstos parecen el trío Pimpinela! (en lugar del dúo Pimpinela)
Voy a mirar billetes de tren para Copenhague.
¿Se habrá ido el hermano de L. a su país?
¿R. estará de vacaciones o se habrá dormido?
¡Qué raro que G. no esté!. ¿Estará mala su nena?
¿Le habrá dicho a alguien que S. es mi pareja?
¿Seguiré apuntada al curso de Iluminación? ¡Qué coñazo hacerlo en Julio!
¿Me compro una cámara nueva o me arriesgo a cargarme el CMOS limpiándolo?
¡Qué rollo tener que retocar esto de I.!
¿No les dará vergüenza pagar estos eventos?
¡Qué asquito me da el pelota ese!
Me iría al bar a leer un ratillo.
¡Qué ganas tengo de hacer un viajecito!
¿Cuántos puntos tendré?
¿Cómo le habrá ido la reunión con el del B.P.?
¡No me apetece nada el rollo de la comunión!
Falta un mes para la jornada intensiva. ¡Qué ganas tengo!
Tengo que mirar lo del alquiler para Hacienda.
Este año, ¿cuándo abrirán la piscina?. A ver si voy un poco más que el año pasado.
¿A qué obra de teatro podría ir con mis sobris?
Debería comprarle algo a mi madre por el día de la madre.
¿Las fotos se verán chulas con está galería en DHTML?
¿Sobre qué habrá sido la reunión a la que han ido?
¿Dónde era la exposición que viene a ver M.?
¿Por qué no escribirá nunca S. en nuestro blog?
¿Habrá actualizado el blog la chica que a veces me escribía?
¿Qué le habrá pasado a E. que llora tanto?
No sé si me apetece ir a comer con éstos.
¿Para qué me llamará ahora?
A ver si se ha actualizado el podcast de fotografía.
...
...
A esa chica le han salido un montón de canas en nada de tiempo.
Esta chica siempre está mega-happy.
¡Qué falsa suena esa colega!
¡Qué envidia me da que hable inglés y francés como el castellano!
¡Joer!, este tipo no sabe ni escribir.
¡Uy, que modenna ha venido hoy la latin-lover!
¡Otra vez éste! (al llegarme un mail del pesado que lleva dándome la tabarra 2 semanas)
¡Éstos parecen el trío Pimpinela! (en lugar del dúo Pimpinela)
Voy a mirar billetes de tren para Copenhague.
¿Se habrá ido el hermano de L. a su país?
¿R. estará de vacaciones o se habrá dormido?
¡Qué raro que G. no esté!. ¿Estará mala su nena?
¿Le habrá dicho a alguien que S. es mi pareja?
¿Seguiré apuntada al curso de Iluminación? ¡Qué coñazo hacerlo en Julio!
¿Me compro una cámara nueva o me arriesgo a cargarme el CMOS limpiándolo?
¡Qué rollo tener que retocar esto de I.!
¿No les dará vergüenza pagar estos eventos?
¡Qué asquito me da el pelota ese!
Me iría al bar a leer un ratillo.
¡Qué ganas tengo de hacer un viajecito!
¿Cuántos puntos tendré?
¿Cómo le habrá ido la reunión con el del B.P.?
¡No me apetece nada el rollo de la comunión!
Falta un mes para la jornada intensiva. ¡Qué ganas tengo!
Tengo que mirar lo del alquiler para Hacienda.
Este año, ¿cuándo abrirán la piscina?. A ver si voy un poco más que el año pasado.
¿A qué obra de teatro podría ir con mis sobris?
Debería comprarle algo a mi madre por el día de la madre.
¿Las fotos se verán chulas con está galería en DHTML?
¿Sobre qué habrá sido la reunión a la que han ido?
¿Dónde era la exposición que viene a ver M.?
¿Por qué no escribirá nunca S. en nuestro blog?
¿Habrá actualizado el blog la chica que a veces me escribía?
¿Qué le habrá pasado a E. que llora tanto?
No sé si me apetece ir a comer con éstos.
¿Para qué me llamará ahora?
A ver si se ha actualizado el podcast de fotografía.
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13.4.09
Preguntas sin respuesta
1.- Si confío en mi higiene personal, ¿por qué me da (casi) el mismo asco encontrarme en la comida un pelo mío que el de otra persona?
2.- ¿Por qué cuando estamos tristes a veces nos da por ver una película que nos haga llorar en lugar de reír?
3.- ¿Por qué nos empeñamos en hacer ciertas cosas que sabemos que no sirven para nada (y hasta nos hace sentirnos un poco idiotas)?
4.- ¿Por qué el sentido del olfato es que el que más hace reavivar los recuerdos?
5.- ¿Por qué a veces nos cuesta extraer la información más importante sobre un tema del que tenemos muchísima información?
6.- ¿Por qué la creatividad es algo que viene y va?
7.- ¿Por qué la mayoría de talentos no se heredan de padres a hijos?
8.- ¿Por qué muchos animales de compañía acaban pareciéndose a sus dueños?
9.- ¿Por qué a veces nos empeñamos en hacer las cosas del mismo modo una y otra vez si queremos obtener resultados diferentes?
10.- ¿Por qué una misma clase de tragedia nos hace llorar si la vemos en una película y no si la vemos en las noticias?
11.- ¿Por qué nos sigue sonando raro el uso correcto de algunas palabras del castellano (ej.: anduve vs andé)?
12.- ¿Por qué algunas personas se excusan diciendo que son “de ciencias” para escribir de una forma ininteligible?
13.- ¿Por qué nos empeñamos en que quedan mejor algunos términos en inglés que en castellano (ej.: fecha límite vs deadline)?
14.- ¿Por qué aunque no nos consideremos supersticiosos seguimos temiendo que los “martes y 13” sean “días malos” y nos acordamos de la mala suerte si se nos cruza un gato negro?
15.- ¿Por qué nos hace ilusión que algunas parejas en series de televisión vuelvan a juntarse si a nuestr@ mejor amig@ no le aconsejaríamos que volviera con alguien que le hubiera sido infiel?
16.- Si la mayoría de personas dice no creer en los horóscopos, ¿por qué sigue siendo una de las secciones más leídas de los periódicos?
17.- ¿Por qué algunas personas encuentran tan pronto al (a l@s) culpable(s) de sus (propios) errores y nunca hallan al (a la/l@s) verdader@(s) merecedor(es) de sus éxitos (ajenos)?
18.- ¿Por qué la mayoría de l@s adult@s hablamos a l@s niñ@s como si fueran tont@s si seguramente pensarán que l@s que parecemos tont@s somos nosotr@s?
19.- ¿Por qué hay tanta gente a la que no le gusta su voz cuando se oye en un vídeo o en una grabación?
20.- ¿Por qué en algunos estados de nerviosismo nos da por reír?
21.- ¿Por qué hay tantos casos en los que la edad mental no coincide con la real?
22.- ¿Por qué hay melodías que atraviesan fronteras (por muy simples que sean, como la “Macarena” de “Los del Río”) y otras que no pasan de la esquina (infinidad de ejemplos)?
23.- ¿Por qué nos empeñamos en encontrar relación entre algunas profecías sobre el fin del mundo y sucesos actuales, si el día que el mundo acabe no nos dará tiempo a pensar si algún profeta tenía razón?
24.- ¿Por qué tanta gente se siente “rara” si sentirse “rar@” es tan común?
25.- ¿Por qué tod@s reaccionamos de manera tan parecida ante ciertas cosas si, como se suele decir, “cada persona es un mundo”?
2.- ¿Por qué cuando estamos tristes a veces nos da por ver una película que nos haga llorar en lugar de reír?
3.- ¿Por qué nos empeñamos en hacer ciertas cosas que sabemos que no sirven para nada (y hasta nos hace sentirnos un poco idiotas)?
4.- ¿Por qué el sentido del olfato es que el que más hace reavivar los recuerdos?
5.- ¿Por qué a veces nos cuesta extraer la información más importante sobre un tema del que tenemos muchísima información?
6.- ¿Por qué la creatividad es algo que viene y va?
7.- ¿Por qué la mayoría de talentos no se heredan de padres a hijos?
8.- ¿Por qué muchos animales de compañía acaban pareciéndose a sus dueños?
9.- ¿Por qué a veces nos empeñamos en hacer las cosas del mismo modo una y otra vez si queremos obtener resultados diferentes?
10.- ¿Por qué una misma clase de tragedia nos hace llorar si la vemos en una película y no si la vemos en las noticias?
11.- ¿Por qué nos sigue sonando raro el uso correcto de algunas palabras del castellano (ej.: anduve vs andé)?
12.- ¿Por qué algunas personas se excusan diciendo que son “de ciencias” para escribir de una forma ininteligible?
13.- ¿Por qué nos empeñamos en que quedan mejor algunos términos en inglés que en castellano (ej.: fecha límite vs deadline)?
14.- ¿Por qué aunque no nos consideremos supersticiosos seguimos temiendo que los “martes y 13” sean “días malos” y nos acordamos de la mala suerte si se nos cruza un gato negro?
15.- ¿Por qué nos hace ilusión que algunas parejas en series de televisión vuelvan a juntarse si a nuestr@ mejor amig@ no le aconsejaríamos que volviera con alguien que le hubiera sido infiel?
16.- Si la mayoría de personas dice no creer en los horóscopos, ¿por qué sigue siendo una de las secciones más leídas de los periódicos?
17.- ¿Por qué algunas personas encuentran tan pronto al (a l@s) culpable(s) de sus (propios) errores y nunca hallan al (a la/l@s) verdader@(s) merecedor(es) de sus éxitos (ajenos)?
18.- ¿Por qué la mayoría de l@s adult@s hablamos a l@s niñ@s como si fueran tont@s si seguramente pensarán que l@s que parecemos tont@s somos nosotr@s?
19.- ¿Por qué hay tanta gente a la que no le gusta su voz cuando se oye en un vídeo o en una grabación?
20.- ¿Por qué en algunos estados de nerviosismo nos da por reír?
21.- ¿Por qué hay tantos casos en los que la edad mental no coincide con la real?
22.- ¿Por qué hay melodías que atraviesan fronteras (por muy simples que sean, como la “Macarena” de “Los del Río”) y otras que no pasan de la esquina (infinidad de ejemplos)?
23.- ¿Por qué nos empeñamos en encontrar relación entre algunas profecías sobre el fin del mundo y sucesos actuales, si el día que el mundo acabe no nos dará tiempo a pensar si algún profeta tenía razón?
24.- ¿Por qué tanta gente se siente “rara” si sentirse “rar@” es tan común?
25.- ¿Por qué tod@s reaccionamos de manera tan parecida ante ciertas cosas si, como se suele decir, “cada persona es un mundo”?
31.3.09
De soledades
Susana estaba dedicando la tarde a recoger todo lo que se había ido dejando por el medio durante toda la semana. A veces se preguntaba si sería igual de desastre si tuviera más tiempo para dedicárselo a la casa. Se preguntaba cuál era realmente su naturaleza. En otros tiempos tampoco había sido exagerada para la limpieza, pero conseguía dejar menos trastos repartidos por todas las habitaciones del apartamento en el que vivía. Quería pensar que sólo se trataba de una época con mucho trabajo y con poco tiempo para ella. De todas formas, pensar en la cantidad de horas que pasaba en la oficina o en situaciones exclusivamente laborales, tampoco le hacía sentirse muy feliz.
Si se lo permitieran, su vida estaría mucho más alejada de sus deberes empresariales y mucho más cercana a los placeres sociales, amistosos y familiares. Y (¿por qué no?) también habría estado alguna vez más cerca de encontrar a una persona que se convirtiera en su pareja.
Mientras llenaba la lavadora de ropa que iba a necesitar para el lunes, se dio cuenta de que no metía en el tambor ni una sola prenda informal. Su ironía le llevó a pensar que si hubiera sabido el tipo de vida que iba a llevar, hubiera regalado a alguna ONG todos sus pantalones vaqueros, sus camisetas de algodón y sus deportivas, cuando hizo la última mudanza. “Igual habría hecho feliz a alguien”, dijo para sí misma. Lo dijo en voz baja y pensó en la tonta costumbre que tenía de hablar bajito estando sola en casa. Y siempre estaba sola, así que repitió: “¡Igual habría hecho feliz a alguien, joder!”.
Sin duda, el domingo estaba siendo un mal día para ella. Se sentó en el sofá olvidando poner en marcha la lavadora, y encendió la televisión sin ganas de cambiar el canal.
Lucía estaba sentada en el suelo, frente a la torre de CDs de música que había hecho crecer durante todos aquellos años en los que se negó a descargarse música de internet. Se dio cuenta de que algunos de esos CDs los había escuchado, a lo sumo, un par de veces, e incluso algunos de ellos no los había escuchado enteros. Para colmo, le daba una pereza tremenda convertir a MP3 las canciones que más le gustaban para meterlos en su reproductor MP4, y muchas de las canciones había acabado descargándoselas de la red. Sin duda, estaba delante de una torre de un metro de altura llena de desperdicio de dinero.
Se dio cuenta de que había olvidado con qué intención se había sentado delante de los CDs, así que en lugar de seleccionar alguno en concreto, cogió aquellos que más polvo habían acumulado y les fue quitando el polvo con fuertes soplidos. Pensó que si alguien alérgico al polvo viviera con ella, acabaría matándolo de un ataque de asma. “Algo bueno tenía que tener lo de vivir sola”, pensó.
Cuando se cansó de soplar con fuerza sobre aquellas cajas de plástico, las devolvió a su sitio sin fijarse en si las guardaba en el mismo orden en que estaban anteriormente. Se levantó del suelo y pensó en hacer lo mismo que había hecho con sus CDs, pero con los libros. Se consoló a sí misma cuando se dio cuenta de que había leído casi todos los libros que tenía en la estantería, y que los que aún no había abierto, eran lo bastante nuevos como para no tener que quitarles el polvo.
A pesar de sentirse orgullosa de haber leído todas aquellas páginas, sintió un pequeño desánimo cuando pensó en las horas que había pasado leyendo en casa, sola, en lugar de estar entre amigos y (¿por qué no?) con alguna persona que se convirtiera en su pareja.
Cuando Susana estuvo un cuarto de hora viendo la televisión sin prestar ninguna atención a lo que estaban emitiendo, se decidió a cambiar de canal con la esperanza de que, por una vez en su vida, podría encontrar algo interesante en la programación de los domingos por la tarde. No hubo suerte.
Pensó en la larga lista de DVDs con películas grabadas que tenía pero, entre las que recordaba, no había ninguna que le apeteciera ver. Además, llevaba un tiempo desligada de los estrenos y todo lo que tenía estaba demasiado desfasado como para comentarlo al día siguiente durante el almuerzo con los compañeros del trabajo.
Como si alguien se lo hubiera susurrado al oído, recordó de repente que tenía que poner la lavadora en marcha. Se prometió que en el próximo lavado habría unos vaqueros y alguna camiseta.
“Ya es hora de que me quite el pijama”, dijo (esta vez en voz alta). Se metió en la ducha y al salir se puso ropa de lo más informal.
Para Lucía, aquel domingo estaba siendo de lo más normal. Se levantó en el mismo momento en el que el cuerpo le había dicho que no podía estar más en la cama, ni un minuto más ni uno menos. Se puso el chándal, la cazadora vaquera que le cogió prestada a su hermano años atrás, y las zapatillas de “andar mucho”. Nunca lo hacía, pero esta vez, se preguntó para qué se ponía esas zapatillas, si todos los domingos acababa desayunando en el bar de la esquina.
Siempre iba al bar con la intención de leer el periódico, pero en casi todas las ocasiones, el periódico estaba pillado y acababa leyendo el libro que estuviera acabando esa semana. Este domingo tampoco fue una excepción en eso.
Se dio cuenta de que estaba leyendo de una manera casi mecánica, sin detenerse demasiado en las palabras. No recordaba en qué momento aquel libro había dejado de tener interés para ella.
Se levantó, pagó el desayuno, y volvió a casa.
Susana se miró al espejo intentando recordar cuándo fue la última vez que se había vestido de aquella manera. “No recordaba lo cómodo que es vestir así”, se dijo.
Volvió a mirarse en el espejo y dijo “Ya estoy lista”, como cada mañana cuando el mismo espejo devolvía la imagen de una mujer de negocios.
Se vio sonriéndose a sí misma cuando pensó que esa tarde se sentía “más ella” que cuando se ponía sus trajes de chaqueta.
Justo cuando estaba abriendo la puerta de casa, Lucía recordó por qué se había sentado la tarde anterior delante de sus CDs. Tenía que encontrar aquella versión de “Ojos verdes” que tanto le gustaba a su madre. Su hermano le había preguntado por ella, y estaba casi convencida de que se la pidió sin saber que le gustaba a la madre de ambos.
Fue directa a por el único CD de “Martirio” que tenía y se lo llevó al ordenador para convertir la canción a MP3.
Cuando Susana se vio rodeada de gente en el centro comercial más cercano a su casa, se sorprendió al ver que, a pesar de que hacía un tiempo estupendo, había más gente ahí dentro que en el parque que había atravesado para llegar hasta allí.
Lucía terminó de convertir “Ojos verdes – ver. Martirio” y se lo mandó adjunto en un mail a su hermano. En el asunto escribió: Me encantaría que algún día me contaras para qué me pides estas cosas.
No quería quedarse en casa pensando en las razones por las que entre ella y su hermano había ese abismo emocional. Se cambió de ropa y salió.
Susana se metió en el cine a ver una película que no le interesaba especialmente, pero al menos le permitiría estar rodeada de gente y sin necesidad de hablar con nadie.
Lucía se estaba preguntando por qué se había metido a ver aquel bodrio de película cuando, antes de que apagaran las luces, se fijó en aquella chica, sola, de ojos verdes… Sonrió al recordar la canción que acababa de escuchar.
Susana salió medio dormida del cine y se fue directa a una cafetería.
Lucía siguió a aquella chica y se sentó en la misma mesa. Sonrisas.
Fue el último fin de semana que pasaron solas… y separadas.
Si se lo permitieran, su vida estaría mucho más alejada de sus deberes empresariales y mucho más cercana a los placeres sociales, amistosos y familiares. Y (¿por qué no?) también habría estado alguna vez más cerca de encontrar a una persona que se convirtiera en su pareja.
Mientras llenaba la lavadora de ropa que iba a necesitar para el lunes, se dio cuenta de que no metía en el tambor ni una sola prenda informal. Su ironía le llevó a pensar que si hubiera sabido el tipo de vida que iba a llevar, hubiera regalado a alguna ONG todos sus pantalones vaqueros, sus camisetas de algodón y sus deportivas, cuando hizo la última mudanza. “Igual habría hecho feliz a alguien”, dijo para sí misma. Lo dijo en voz baja y pensó en la tonta costumbre que tenía de hablar bajito estando sola en casa. Y siempre estaba sola, así que repitió: “¡Igual habría hecho feliz a alguien, joder!”.
Sin duda, el domingo estaba siendo un mal día para ella. Se sentó en el sofá olvidando poner en marcha la lavadora, y encendió la televisión sin ganas de cambiar el canal.
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Lucía estaba sentada en el suelo, frente a la torre de CDs de música que había hecho crecer durante todos aquellos años en los que se negó a descargarse música de internet. Se dio cuenta de que algunos de esos CDs los había escuchado, a lo sumo, un par de veces, e incluso algunos de ellos no los había escuchado enteros. Para colmo, le daba una pereza tremenda convertir a MP3 las canciones que más le gustaban para meterlos en su reproductor MP4, y muchas de las canciones había acabado descargándoselas de la red. Sin duda, estaba delante de una torre de un metro de altura llena de desperdicio de dinero.
Se dio cuenta de que había olvidado con qué intención se había sentado delante de los CDs, así que en lugar de seleccionar alguno en concreto, cogió aquellos que más polvo habían acumulado y les fue quitando el polvo con fuertes soplidos. Pensó que si alguien alérgico al polvo viviera con ella, acabaría matándolo de un ataque de asma. “Algo bueno tenía que tener lo de vivir sola”, pensó.
Cuando se cansó de soplar con fuerza sobre aquellas cajas de plástico, las devolvió a su sitio sin fijarse en si las guardaba en el mismo orden en que estaban anteriormente. Se levantó del suelo y pensó en hacer lo mismo que había hecho con sus CDs, pero con los libros. Se consoló a sí misma cuando se dio cuenta de que había leído casi todos los libros que tenía en la estantería, y que los que aún no había abierto, eran lo bastante nuevos como para no tener que quitarles el polvo.
A pesar de sentirse orgullosa de haber leído todas aquellas páginas, sintió un pequeño desánimo cuando pensó en las horas que había pasado leyendo en casa, sola, en lugar de estar entre amigos y (¿por qué no?) con alguna persona que se convirtiera en su pareja.
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Cuando Susana estuvo un cuarto de hora viendo la televisión sin prestar ninguna atención a lo que estaban emitiendo, se decidió a cambiar de canal con la esperanza de que, por una vez en su vida, podría encontrar algo interesante en la programación de los domingos por la tarde. No hubo suerte.
Pensó en la larga lista de DVDs con películas grabadas que tenía pero, entre las que recordaba, no había ninguna que le apeteciera ver. Además, llevaba un tiempo desligada de los estrenos y todo lo que tenía estaba demasiado desfasado como para comentarlo al día siguiente durante el almuerzo con los compañeros del trabajo.
Como si alguien se lo hubiera susurrado al oído, recordó de repente que tenía que poner la lavadora en marcha. Se prometió que en el próximo lavado habría unos vaqueros y alguna camiseta.
“Ya es hora de que me quite el pijama”, dijo (esta vez en voz alta). Se metió en la ducha y al salir se puso ropa de lo más informal.
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Para Lucía, aquel domingo estaba siendo de lo más normal. Se levantó en el mismo momento en el que el cuerpo le había dicho que no podía estar más en la cama, ni un minuto más ni uno menos. Se puso el chándal, la cazadora vaquera que le cogió prestada a su hermano años atrás, y las zapatillas de “andar mucho”. Nunca lo hacía, pero esta vez, se preguntó para qué se ponía esas zapatillas, si todos los domingos acababa desayunando en el bar de la esquina.
Siempre iba al bar con la intención de leer el periódico, pero en casi todas las ocasiones, el periódico estaba pillado y acababa leyendo el libro que estuviera acabando esa semana. Este domingo tampoco fue una excepción en eso.
Se dio cuenta de que estaba leyendo de una manera casi mecánica, sin detenerse demasiado en las palabras. No recordaba en qué momento aquel libro había dejado de tener interés para ella.
Se levantó, pagó el desayuno, y volvió a casa.
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Susana se miró al espejo intentando recordar cuándo fue la última vez que se había vestido de aquella manera. “No recordaba lo cómodo que es vestir así”, se dijo.
Volvió a mirarse en el espejo y dijo “Ya estoy lista”, como cada mañana cuando el mismo espejo devolvía la imagen de una mujer de negocios.
Se vio sonriéndose a sí misma cuando pensó que esa tarde se sentía “más ella” que cuando se ponía sus trajes de chaqueta.
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Justo cuando estaba abriendo la puerta de casa, Lucía recordó por qué se había sentado la tarde anterior delante de sus CDs. Tenía que encontrar aquella versión de “Ojos verdes” que tanto le gustaba a su madre. Su hermano le había preguntado por ella, y estaba casi convencida de que se la pidió sin saber que le gustaba a la madre de ambos.
Fue directa a por el único CD de “Martirio” que tenía y se lo llevó al ordenador para convertir la canción a MP3.
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Cuando Susana se vio rodeada de gente en el centro comercial más cercano a su casa, se sorprendió al ver que, a pesar de que hacía un tiempo estupendo, había más gente ahí dentro que en el parque que había atravesado para llegar hasta allí.
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Lucía terminó de convertir “Ojos verdes – ver. Martirio” y se lo mandó adjunto en un mail a su hermano. En el asunto escribió: Me encantaría que algún día me contaras para qué me pides estas cosas.
No quería quedarse en casa pensando en las razones por las que entre ella y su hermano había ese abismo emocional. Se cambió de ropa y salió.
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Susana se metió en el cine a ver una película que no le interesaba especialmente, pero al menos le permitiría estar rodeada de gente y sin necesidad de hablar con nadie.
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Lucía se estaba preguntando por qué se había metido a ver aquel bodrio de película cuando, antes de que apagaran las luces, se fijó en aquella chica, sola, de ojos verdes… Sonrió al recordar la canción que acababa de escuchar.
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Susana salió medio dormida del cine y se fue directa a una cafetería.
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Lucía siguió a aquella chica y se sentó en la misma mesa. Sonrisas.
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Fue el último fin de semana que pasaron solas… y separadas.
9.3.09
Un mundo mal repartido
No voy a meterme en muchas profundidades después de tanto tiempo sin escribir nada (o sin publicar en este blog).
Está claro que el mundo está mal repartido en muchos sentidos. Lo mismo nos encontramos con gente que es súmamente feliz, que nos topamos con personas totalmente desdichadas. Hay personas que tienen una vida perfecta y otras a las que parece que nada les sale bien. Hay a quien le sale el dinero por las orejas y quien no tiene qué llevarse a la boca.
Pero como he dicho al principio, el ánimo de este post no es entrar en estos temas de desiguldad humana ni mucho menos. El ánimo es mucho más frívolo y meramente anecdótico.
Desde que llegué a "DondeVivoAhora", mucha gente me ha preguntado si no he visto a algún(alguna) conocid@. Creo recordar a dos o tres personas que podría decirse que son "conocid@s" o "famos@s" en función del foro en el que hablemos (como actores de teatro que no conce mucha gente o actores de televisión que conoce un poco más de gente).
Esta mañana he oído contar tres o cuatro veces a una compañera de "DondeTrabajoAhora", que ella y su hermana vieron a cierto actor de cine que se hizo famoso por su papel en la eterna trilogía de eternas películas de eternas batallas basada en "El Señor de los Anillos". Y yo entiendo que ver a un actor así (que por lo visto está "de impresión"), sea para contarlo todas las veces que a un@ le dejen...
Pero acababa yo de oír por segunda o tercera vez esta anécdota cuando decidí bajarme a tomar un café al "BarDelHotel" y me encuentro allí con cierto personaje de Gran Hermano (no recuerdo de qué edición... he perdido la cuenta) que tenía conversaciones con dios y hablaba de ella misma en tercera persona.
No me nagaréis que las comparaciones son odiosas y que en pequeñeces así el mundo también está mal repartido.
Está claro que el mundo está mal repartido en muchos sentidos. Lo mismo nos encontramos con gente que es súmamente feliz, que nos topamos con personas totalmente desdichadas. Hay personas que tienen una vida perfecta y otras a las que parece que nada les sale bien. Hay a quien le sale el dinero por las orejas y quien no tiene qué llevarse a la boca.
Pero como he dicho al principio, el ánimo de este post no es entrar en estos temas de desiguldad humana ni mucho menos. El ánimo es mucho más frívolo y meramente anecdótico.
Desde que llegué a "DondeVivoAhora", mucha gente me ha preguntado si no he visto a algún(alguna) conocid@. Creo recordar a dos o tres personas que podría decirse que son "conocid@s" o "famos@s" en función del foro en el que hablemos (como actores de teatro que no conce mucha gente o actores de televisión que conoce un poco más de gente).
Esta mañana he oído contar tres o cuatro veces a una compañera de "DondeTrabajoAhora", que ella y su hermana vieron a cierto actor de cine que se hizo famoso por su papel en la eterna trilogía de eternas películas de eternas batallas basada en "El Señor de los Anillos". Y yo entiendo que ver a un actor así (que por lo visto está "de impresión"), sea para contarlo todas las veces que a un@ le dejen...
Pero acababa yo de oír por segunda o tercera vez esta anécdota cuando decidí bajarme a tomar un café al "BarDelHotel" y me encuentro allí con cierto personaje de Gran Hermano (no recuerdo de qué edición... he perdido la cuenta) que tenía conversaciones con dios y hablaba de ella misma en tercera persona.
No me nagaréis que las comparaciones son odiosas y que en pequeñeces así el mundo también está mal repartido.
20.2.09
La chica del espejo
La única manera en la que soportaba aquella chica verse reflejada en el espejo, era cuando éste estaba empañado por el agua caliente de la ducha.
Era sólo entonces cuando la imagen que se dibujaba en el espejo, era lo suficientemente borrosa como para no reconocerse en ella. Podía ver aquella imagen difusa sin sentir que era ella, podía mirarla y pensar como algo ajeno a ella.
Era sólo entonces cuando podía pensar en las dimensiones de lo que veía, sin distinguir si lo que veía era ropa o carne.
Si alguna vez necesitaba tener una visión nítida de aquello, se centraba sólo en la cara. No reconocía como suyo el resto del cuerpo que se podía adivinar bajo la zona de la cabeza que había limpiado con una toalla...
(Extracto de "Las visiones de un espejo")
Era sólo entonces cuando la imagen que se dibujaba en el espejo, era lo suficientemente borrosa como para no reconocerse en ella. Podía ver aquella imagen difusa sin sentir que era ella, podía mirarla y pensar como algo ajeno a ella.
Era sólo entonces cuando podía pensar en las dimensiones de lo que veía, sin distinguir si lo que veía era ropa o carne.
Si alguna vez necesitaba tener una visión nítida de aquello, se centraba sólo en la cara. No reconocía como suyo el resto del cuerpo que se podía adivinar bajo la zona de la cabeza que había limpiado con una toalla...
(Extracto de "Las visiones de un espejo")
15.1.09
25 cosas y cositas que me ponen de los nervios
1.- Escribir o comer en una mesa que cojea.
2.- Hablar por teléfono cuando hay poca cobertura y sólo oigo los principios o finales de las palabras.
3.- Hablar con alguien que no puede evitar mirar el puñetero granito que me ha salido en mitad de la frente (por suerte, tengo un cutis que no se porta muy mal :-) ).
4.- Ver un canal digital cuando la señal no se recibe bien y salta el audio y/o se pixela la imagen.
5.- Estar cerca de algún ruidito repetitivo y constante (sonido de un boli "de click" abriéndose y cerrándose compulsivamente, el goteo de un grifo, y cosas similares).
6.- Enseñar a alguien el artículo de una revista o un periódico y que me lo quiten de las manos para seguir leyéndol@.
7.- Que me falle y me desaparezca un fichero del ordenador por haberse desconectado la red.
8.- Que mi "SeñoraMadre" no se aclare con el móvil y me acabe cortando el 80% de las llamadas sin conseguir reconectar (por haberlo apagado sin querer o vete a saber por qué otro motivo).
9.- Ver cómo la gente es capaz de hacer el más soberano ridículo por unos minutos de "fama" en televisión (con sus consecuentes horas de apariciones en zappings humillantes).
10.- El uso de la frase "mejor que seamos sólo amig@s" cuando lo que quieren decir es "tí@, no me gustas".
11.- Los cruces de miradas burlonas entre dos personas al escuchar algo que dice alguien que quiero.
12.- El afán de protagonismo de algunas personas en ciertas reuniones.
13.- L@s que se llaman expert@s en materias que realmente desconocen.
14.- La hipocresia de much@s periodistas de prensa rosa, cuyas vidas parecen perfectas por cómo critican las circunstancias de l@s entrevistad@s (tod@s ven a -o hablan con- sus herman@s varias veces por semana, sienten el amor de madre/padre por encima de todo -hagan lo que hagan los progenitores-, nunca se equivocan, etc).
15.- Que alguien me niegue algo que es clara, visible y evidentemente real.
16.- Ver pegar a un perro (por decir algún animal) más allá de lo necesario para su educación (aunque tampoco creo mucho en el golpecito en el hocico o "palmá" con el periódico, que usa mucha gente).
17.- Que no te dejen oír que están diciendo en una película del cine porque alguien del asiento de atrás pregunta demasiado alto qué ha pasado en la toma anterior.
18.- Que te hagan levantar de tu butaca del teatro para dejar pasar a alguien que ha llegado camenzada la función.
19.- Los padres y madres que se quedan tan panchos cuando ven a sus hij@s tirar algo de basura en mitad de la acera.
20.- Que no te puedas meter entre multitudes sin miedo a que te roben.
21.- Tener la sensación de que me están vacilando cuando me responden con guasita a preguntas más que coherentes.
22.- Que se me presupongan ciertas características por mi identidad y condición sexual (es decir, por ser mujer y porque me gusten las mujeres).
23.- Hablar con alguien que me dé golpecitos en el brazo o en el hombro para que le preste (más) atención.
24.- La gente que se pone en contacto conmigo sólo para darme noticias dramáticas por el simple gozo (¿?) de ser el/la primer@ en contármelo.
25.- Que me cuenten el final de una película o libro interesante.
-...
NOTA: prometo publicar algún post que hable de cosas que me llenan de alegría... para compensar.
2.- Hablar por teléfono cuando hay poca cobertura y sólo oigo los principios o finales de las palabras.
3.- Hablar con alguien que no puede evitar mirar el puñetero granito que me ha salido en mitad de la frente (por suerte, tengo un cutis que no se porta muy mal :-) ).
4.- Ver un canal digital cuando la señal no se recibe bien y salta el audio y/o se pixela la imagen.
5.- Estar cerca de algún ruidito repetitivo y constante (sonido de un boli "de click" abriéndose y cerrándose compulsivamente, el goteo de un grifo, y cosas similares).
6.- Enseñar a alguien el artículo de una revista o un periódico y que me lo quiten de las manos para seguir leyéndol@.
7.- Que me falle y me desaparezca un fichero del ordenador por haberse desconectado la red.
8.- Que mi "SeñoraMadre" no se aclare con el móvil y me acabe cortando el 80% de las llamadas sin conseguir reconectar (por haberlo apagado sin querer o vete a saber por qué otro motivo).
9.- Ver cómo la gente es capaz de hacer el más soberano ridículo por unos minutos de "fama" en televisión (con sus consecuentes horas de apariciones en zappings humillantes).
10.- El uso de la frase "mejor que seamos sólo amig@s" cuando lo que quieren decir es "tí@, no me gustas".
11.- Los cruces de miradas burlonas entre dos personas al escuchar algo que dice alguien que quiero.
12.- El afán de protagonismo de algunas personas en ciertas reuniones.
13.- L@s que se llaman expert@s en materias que realmente desconocen.
14.- La hipocresia de much@s periodistas de prensa rosa, cuyas vidas parecen perfectas por cómo critican las circunstancias de l@s entrevistad@s (tod@s ven a -o hablan con- sus herman@s varias veces por semana, sienten el amor de madre/padre por encima de todo -hagan lo que hagan los progenitores-, nunca se equivocan, etc).
15.- Que alguien me niegue algo que es clara, visible y evidentemente real.
16.- Ver pegar a un perro (por decir algún animal) más allá de lo necesario para su educación (aunque tampoco creo mucho en el golpecito en el hocico o "palmá" con el periódico, que usa mucha gente).
17.- Que no te dejen oír que están diciendo en una película del cine porque alguien del asiento de atrás pregunta demasiado alto qué ha pasado en la toma anterior.
18.- Que te hagan levantar de tu butaca del teatro para dejar pasar a alguien que ha llegado camenzada la función.
19.- Los padres y madres que se quedan tan panchos cuando ven a sus hij@s tirar algo de basura en mitad de la acera.
20.- Que no te puedas meter entre multitudes sin miedo a que te roben.
21.- Tener la sensación de que me están vacilando cuando me responden con guasita a preguntas más que coherentes.
22.- Que se me presupongan ciertas características por mi identidad y condición sexual (es decir, por ser mujer y porque me gusten las mujeres).
23.- Hablar con alguien que me dé golpecitos en el brazo o en el hombro para que le preste (más) atención.
24.- La gente que se pone en contacto conmigo sólo para darme noticias dramáticas por el simple gozo (¿?) de ser el/la primer@ en contármelo.
25.- Que me cuenten el final de una película o libro interesante.
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NOTA: prometo publicar algún post que hable de cosas que me llenan de alegría... para compensar.
12.1.09
Bueno, bonito y nevado
Así ha sido el fin de semana.
Hemos estado recluidas en casa todo el fin de semana. Ni siquiera nos molestamos en comprobar el frío que debía de hacer fuera de casa. Suponemos que mucho, pues aún sin haber nevado más desde el viernes, la nieve no se ha derretido y todavía cubre algunas zonas. El encanto se ha perdido bastante porque la nieve y el hielo se han mezclado con el polvo y la grasa de las calzadas y con el barro de algunos descampados, pero eso desde casa no se veía.
A pesar de no salir de casa, el fin de semana ha sido bueno porque los besos, los abrazos, las caricias y los "te quiero" ha cubierto el hogar (dulce hogar) como lo hicieron los copos el viernes con los coches, los árboles y los parques.
Ha sido bonito porque, una vez más, nos hemos dejado constancia de que no necesitamos más que nuestra mutua compañía para ser felices.
Hemos estado recluidas en casa todo el fin de semana. Ni siquiera nos molestamos en comprobar el frío que debía de hacer fuera de casa. Suponemos que mucho, pues aún sin haber nevado más desde el viernes, la nieve no se ha derretido y todavía cubre algunas zonas. El encanto se ha perdido bastante porque la nieve y el hielo se han mezclado con el polvo y la grasa de las calzadas y con el barro de algunos descampados, pero eso desde casa no se veía.
A pesar de no salir de casa, el fin de semana ha sido bueno porque los besos, los abrazos, las caricias y los "te quiero" ha cubierto el hogar (dulce hogar) como lo hicieron los copos el viernes con los coches, los árboles y los parques.
Ha sido bonito porque, una vez más, nos hemos dejado constancia de que no necesitamos más que nuestra mutua compañía para ser felices.
9.1.09
Blanca (post)Navidad

Nunca había visto nevar tanto en una ciudad como está pasando hoy en "DondeVivoAhora". He visto nevar muy pocas veces en mi vida, pero siempre yendo a la montaña.
Estoy como una cría. Me encanta cómo quedan los árboles cuando nieva y el blancor tan especial sobre los coches y las calles. Mientras no me caiga o algo parecido, tendré una sonrisa en mi cara.
Estoy deseando que llegue la hora de salir del trabajo para ir a casa, coger la cámara de fotos y bajarme a la calle en busca de más nieve que fotografiar para, después, volver a casa y quedarme mirando por la ventana como siguen cayendo copos de nieve.
Será una chorrada, pero me alegro de no haber quitado todavía los adornos navideños de casa. Es como si la Navidad se hubiera prolongado... Así que aprovecharé para encender todas las lucecitas y quedarme respirando el ambiente navideño un poquito más.
Además... "Año de nieves, año de bienes"... a ver si con estas la crisis se suaviza un poco.
8.1.09
La vuelta al cole (de mayores)
No sé por qué ayer tuve ese momento remember que me llevó a escribir sobre el primer chico con el que compartí besos. Supongo que se me mezcló en el interior, un pensamiento que tuve sobre que la Tierra es un año más vieja, con que hace poco terminé de leerme "Primeras Caricias" y estuve pensando sobre las mías propias.
La vuelta al colegio después de aquel verano, creo que marcó un antes y un después en mi forma de tomarme las "aventurillas" veraniegas.
Una de las mejores y mayores ventajas de haber cambiado de empresa es que, en Navidades, puedo disfrutar de bastantes días de vacaciones (este año especialmente, que he tenido tantas como l@s niñ@s), lo que hace que empezar el año sea casi como volver al colegio.
Recuerdo que cuando el mayor de mis sobrinos era pequeño, mi "SeñorHermanoMayor" le justificaba su obligación de salir de casa de lunes a viernes con un "es que tengo que ir al cole de mayores". Mi sobrino se conformaba al pensar que su obligación era muy parecida a la de su padre.
Cuando yo oí aquello por primera vez aún no había tenido ninguna relación laboral, pero ya podía adivinar que en aquellos "colegios de mayores" no se podía aprender tanto o, al menos, no de una forma tan entretenida como cuando se es niñ@.
Sí que se aprende. Sí, imagino que sí, pero muchas veces a base de palos. También se pueden tener muchas satisfacciones, pero no siempre son demasiado evidentes o no tienen la repercusión con la que sueñas cuando te estás preparando para la vida laboral. Y eso que yo no me puedo quejar demasiado (sobre todo con el cambio de empresa), pues trabajo en algo que me gusta y últimamente tengo la posibilidad de olvidar infravaloraciones sufridas anteriormente.
Lo más duro de empezar de nuevo en el trabajo es que a lo bueno se acostumbra un@ enseguida y yo he podido disfrutar días y días enteros con mi chica. Desde que he vuelto a mi cole de mayores, no hago más que soñar que suena el timbre del recreo para echar a correr en busca de besos y abrazos de mi chica. Incluso me entran ganas de hacer novillos para quedarme junto a ella todo el día.
La vuelta al colegio después de aquel verano, creo que marcó un antes y un después en mi forma de tomarme las "aventurillas" veraniegas.
Una de las mejores y mayores ventajas de haber cambiado de empresa es que, en Navidades, puedo disfrutar de bastantes días de vacaciones (este año especialmente, que he tenido tantas como l@s niñ@s), lo que hace que empezar el año sea casi como volver al colegio.
Recuerdo que cuando el mayor de mis sobrinos era pequeño, mi "SeñorHermanoMayor" le justificaba su obligación de salir de casa de lunes a viernes con un "es que tengo que ir al cole de mayores". Mi sobrino se conformaba al pensar que su obligación era muy parecida a la de su padre.
Cuando yo oí aquello por primera vez aún no había tenido ninguna relación laboral, pero ya podía adivinar que en aquellos "colegios de mayores" no se podía aprender tanto o, al menos, no de una forma tan entretenida como cuando se es niñ@.
Sí que se aprende. Sí, imagino que sí, pero muchas veces a base de palos. También se pueden tener muchas satisfacciones, pero no siempre son demasiado evidentes o no tienen la repercusión con la que sueñas cuando te estás preparando para la vida laboral. Y eso que yo no me puedo quejar demasiado (sobre todo con el cambio de empresa), pues trabajo en algo que me gusta y últimamente tengo la posibilidad de olvidar infravaloraciones sufridas anteriormente.
Lo más duro de empezar de nuevo en el trabajo es que a lo bueno se acostumbra un@ enseguida y yo he podido disfrutar días y días enteros con mi chica. Desde que he vuelto a mi cole de mayores, no hago más que soñar que suena el timbre del recreo para echar a correr en busca de besos y abrazos de mi chica. Incluso me entran ganas de hacer novillos para quedarme junto a ella todo el día.
7.1.09
Primeros besos
El primer chico al que besé (o el primero que me besó - no sabría muy bien qué frase sería más correcta - ), tenía el pelo castaño, más o menos mi estatura (aún crecí y ahora soy más alta que él), era de un pueblo cercano a "DondeVivoAhora" y tenía los ojos más azules que había visto hasta entonces (fuera de mi familia, pues mi "SeñoraMadre" y tres de mis herman@s tienen los ojos azules - y ahora, seis de mis sobrin@s - ).
Era tan inocente (por no decir boba), que pensé que aquel rollo adolescente (casi infantil) de verano, duraría hasta el verano siguiente, si mantenía la (inexistente) llama del "amor" encendida gracias a algunas cartas (por entonces, aquello de los mails y los SMSs no estaban ni en las mentes de quienes posteriormente los inventaron) que le escribí durante el otoño, el invierno y la primavera entre aquel verano y el siguiente.
Recuerdo perfectamente (y con cierto bochorno), que por aquel entonces, muy acorde con mi edad, me dio por leer novelitas románticas, de las de Corin Tellado (lo que vendría a ser una Danielle Steel actual), entre otros motivos, porque me hacía gracia que fueran las novelitas preferidas de mi ahora octogenaria "TitaLuci". No recuerdo qué editorial publicaba dichas novelas, pero sí recuerdo que en la contraportada, ponían una ilustración de trazo sencillo en la que podía verse a un hombre y una mujer besándose o abrazándose. Cursi de mí, incluía al final de aquellas cartas bobas un calco de estas ilustraciones.
En el verano posterior a las cartas, "DonPrimerBeso" me mantuvo en un "que-sí-que-no" que duró más de dos meses (benditas vacaciones aquellas de edad escolar). Imagino que me tuvo en ese "estado" a la espera de alguna otra boba que se colara por el color de sus ojos o por el abdomen increíblemente bien marcado para la edad que teníamos en aquel momento (un cuerpo aniñado habría sido más lógico).
Otro dueño de ojos azules, algo mayor que el resto de l@s que formábamos aquella especie de pandilla que sólo se formaba en verano (tenía un peculiar instinto docente que le llevó a crear con arena de playa una vulva para indicarnos a un@s cuant@s "alumn@s" atent@s dónde está el clítoris... lo que recuerdo sonriente ante aquella ingenuidad con la que le escuchábamos), estuvo atento al estado de "que-sí-que-no" en el que me tuvo "DonPrimerBeso". Gracias a las pocas atenciones que me dedicó, consiguió mi dirección postal.
A los pocos días de abandonar el lugar de veraneo y volver a "DondeYoVivía", recibí una carta de "DonMaestroDePlaya" en la que me contaba qué andaba diciendo por ahí de mí "DonPrimerBeso". Ahora me reiría, pensaría que es otro idiota más de los que andan por ahí, pero en aquel momento, lo primero que pensé fue que quería recuperar mis cartas para quemarlas yo misma. Lo siguiente que pensé, fue que mi vuelta al cole iba a ser mucho menos triste que la anterior, cuando pensaba que mi amor iba a estar a 400 Kms de "DondeYoVivía".
La postdata de la carta de "DonMaestroDePlaya", imaginando cómo iba a tomarme el contenido de la misiva, decía: "Sé feliz. Es lo más importante en esta vieja piedra redonda a la que alguien llamó Mundo". Es curioso que la recuerde tan bien después de casi dos décadas de haberla leído.
Así que tengo tres cosas que agradecerle a "DonMaestroDePlaya":
1.- que me abriera los ojos ante la realidad de "DonPrimerBeso";
2.- que me escribiera aquella frase que he reutilizado para otras personas y para mí misma; y
3.- saber dónde está el clítoris mucho antes que otras chicas de mi generación...
Era tan inocente (por no decir boba), que pensé que aquel rollo adolescente (casi infantil) de verano, duraría hasta el verano siguiente, si mantenía la (inexistente) llama del "amor" encendida gracias a algunas cartas (por entonces, aquello de los mails y los SMSs no estaban ni en las mentes de quienes posteriormente los inventaron) que le escribí durante el otoño, el invierno y la primavera entre aquel verano y el siguiente.
Recuerdo perfectamente (y con cierto bochorno), que por aquel entonces, muy acorde con mi edad, me dio por leer novelitas románticas, de las de Corin Tellado (lo que vendría a ser una Danielle Steel actual), entre otros motivos, porque me hacía gracia que fueran las novelitas preferidas de mi ahora octogenaria "TitaLuci". No recuerdo qué editorial publicaba dichas novelas, pero sí recuerdo que en la contraportada, ponían una ilustración de trazo sencillo en la que podía verse a un hombre y una mujer besándose o abrazándose. Cursi de mí, incluía al final de aquellas cartas bobas un calco de estas ilustraciones.
En el verano posterior a las cartas, "DonPrimerBeso" me mantuvo en un "que-sí-que-no" que duró más de dos meses (benditas vacaciones aquellas de edad escolar). Imagino que me tuvo en ese "estado" a la espera de alguna otra boba que se colara por el color de sus ojos o por el abdomen increíblemente bien marcado para la edad que teníamos en aquel momento (un cuerpo aniñado habría sido más lógico).
Otro dueño de ojos azules, algo mayor que el resto de l@s que formábamos aquella especie de pandilla que sólo se formaba en verano (tenía un peculiar instinto docente que le llevó a crear con arena de playa una vulva para indicarnos a un@s cuant@s "alumn@s" atent@s dónde está el clítoris... lo que recuerdo sonriente ante aquella ingenuidad con la que le escuchábamos), estuvo atento al estado de "que-sí-que-no" en el que me tuvo "DonPrimerBeso". Gracias a las pocas atenciones que me dedicó, consiguió mi dirección postal.
A los pocos días de abandonar el lugar de veraneo y volver a "DondeYoVivía", recibí una carta de "DonMaestroDePlaya" en la que me contaba qué andaba diciendo por ahí de mí "DonPrimerBeso". Ahora me reiría, pensaría que es otro idiota más de los que andan por ahí, pero en aquel momento, lo primero que pensé fue que quería recuperar mis cartas para quemarlas yo misma. Lo siguiente que pensé, fue que mi vuelta al cole iba a ser mucho menos triste que la anterior, cuando pensaba que mi amor iba a estar a 400 Kms de "DondeYoVivía".
La postdata de la carta de "DonMaestroDePlaya", imaginando cómo iba a tomarme el contenido de la misiva, decía: "Sé feliz. Es lo más importante en esta vieja piedra redonda a la que alguien llamó Mundo". Es curioso que la recuerde tan bien después de casi dos décadas de haberla leído.
Así que tengo tres cosas que agradecerle a "DonMaestroDePlaya":
1.- que me abriera los ojos ante la realidad de "DonPrimerBeso";
2.- que me escribiera aquella frase que he reutilizado para otras personas y para mí misma; y
3.- saber dónde está el clítoris mucho antes que otras chicas de mi generación...
Año nuevo
Antes de nada, ¡FELIZ AÑO NUEVO!.
Hasta cierta edad, aún en la adolescencia, tenía la manía de que los años impares no eran demasiado buenos para mí, pero si tengo en cuenta que en el 95 empecé una relación que duró 7 años, olvido que mi padre falleció en el 99 y que en el 2007 terminé con una (semi)relación que me hizo más mal que bien y empecé otra que espero que dure para toda la vida, tendré que cambiar esa creencia algo absurda.
Así que, cambiada la creencia, me alegro de que empiece este año impar 2009.
Hoy me ha pasado lo que no me había pasado nunca. El cajero al que he atracado esta mañana con intención de pagar una deuda que contraje de una forma algo bochornosa que prefiero no hacer pública, me ha dado 10 euros de más. Así que podría decirse que el año no ha empezado tan mal :-)
Espero poder cumplir mis propósitos de año nuevo (esos que prefiero no contar por no gafarlos) y que se reduzca la lista de los propósitos para el futuro 2010. Lo mismo deseo para tod@s aquell@s que hacen que mi vida sea mucho mejor.
Hasta cierta edad, aún en la adolescencia, tenía la manía de que los años impares no eran demasiado buenos para mí, pero si tengo en cuenta que en el 95 empecé una relación que duró 7 años, olvido que mi padre falleció en el 99 y que en el 2007 terminé con una (semi)relación que me hizo más mal que bien y empecé otra que espero que dure para toda la vida, tendré que cambiar esa creencia algo absurda.
Así que, cambiada la creencia, me alegro de que empiece este año impar 2009.
Hoy me ha pasado lo que no me había pasado nunca. El cajero al que he atracado esta mañana con intención de pagar una deuda que contraje de una forma algo bochornosa que prefiero no hacer pública, me ha dado 10 euros de más. Así que podría decirse que el año no ha empezado tan mal :-)
Espero poder cumplir mis propósitos de año nuevo (esos que prefiero no contar por no gafarlos) y que se reduzca la lista de los propósitos para el futuro 2010. Lo mismo deseo para tod@s aquell@s que hacen que mi vida sea mucho mejor.
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