Me parece mentira que haga ya 3 años que empecé este blog.
Resulta interesante la intensidad con la que lo inicié (intensidad que mantuve durante más tiempo del que yo creía al principio) y lo poco animada a escribir que estuve y he estado durante ciertas épocas.
Supongo que hay varios motivos por lo que ha ocurrido esto. El principal, que sufrí la necesidad de contar cosas, que necesitaba expresar muchas cosas que no podía expresar oralmente, que quería decirle al mundo lo enfadada que estaba, lo contenta o lo esperanzada que podía estar. Otro motivo es el que he abierto el corazón a cierta persona a la que sí me sale, verbalmente, comunicarle todo lo que siento (lo bueno y lo malo). Y otro motivo más, es la necesidad de anonimato, el miedo al etiquetado tan frecuente en cierto ámbitos, de esa persona. Que no basta con no decir nunca su nombre real, que no basta con no nombrar nada relacionado con ella laboralmente, ni del pasado reciente o no, etc. Y, ojo, no estoy echándole nada en cara, que la comprendo y, en ciertos temas, comparto lo que piensa y lo que teme.
Como ya he dicho en otras ocasiones en las que he echado la vista atrás para ver lo poco que escribo en el blog, yo sigo escribiendo. Porque escribir es algo que hay que ejercitar, escribir es algo que necesita de la costumbre. Y si no lo creéis así, haced la prueba tod@s aquell@s que tenéis la manía (¡bendita costumbre!) de escribir vuestras cosas en cualquier sitio (servilletas de un bar, hojas de borrador de la impresora de la oficina, la mini-libreta que siempre llevas encima, la cara en blanco de la publicidad que te han dejado en el coche, el taco de post-its, etc), dejad de escribir un par de días, una semana, un mes... y veréis que acabáis buscando cualquier motivo por el que volver a escribir y cualquier tema sobre el que escribir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario