En los últimos meses, debido a un proyecto que ha resultado ser más complicado de lo que en principio parecía, me han etiquetado como una "santa paciente", pues he tenido que pelear, casi a diario, con un montón de indeseables sorpresas y he conseguido no perder los nervios.
Y es que, en general, soy bastante paciente. Eso sí, cuando no puedo más, estallo con reacciones bastante fuertes. Es como si fuera llenándose de aire un globo y acabara explotando escandalosamente.
En lo que se refiere al proyecto del que hablo, no ha llegado esa explosión porque mi responsable ha conseguido retirarme del tema a tiempo (literalmente, "por el bien de mi salud mental").
El hecho de que mi responsable me haya puesto en una situacion de "segundo nivel" en el proyecto (porque del todo no estoy desvinculada, pues que llegue a buen término se ha convertido en una especie de obsesión para mí), evidencia que esta persona gestiona sus recursos como pocas personas son capaces de hacerlo. Aparte de gestionar nuestro tiempo, gestiona nuestro estrés o nuestras preocupaciones.
Supongo que estas virtudes a la hora de gestionar, se adquieren gracias a ser observador(a), mantenerse en espera hasta conocer cómo reaccionan las personas que tiene a su cargo y de saber leer entre líneas.
Muchas situaciones en mi (no demasiado rica) experiencia laboral, me han enseñado que mantenerse en espera hasta poder tener información como para analizar los casos, ayuda para encontrar soluciones.
Saber esperar te convierte en una persona cauta. Y ser caut@ te ahorra muchos problemas.
Esos calentones (de enfados) que he evitado sacar fuera de mí en muchas ocasiones, me han hecho aparentar frialdad en situaciones que, justamente, me producía de todo, menos frialdad o distanciamiento.
Nadie sabe realmente qué hay dentro de los pensamientos o sentimientos de las demás personas. Por muy transparente que se sea, siempre hay algo que se queda para un@ mism@.
Puede que esto sea simplemente la visión que tiene una persona introvertida que muchas veces parece que está continuamente en espera...
Hay historias que es mejor vivirlas en otro momento; ya sea antes, después o nunca.
18.6.08
Esos susurros que suenan tan fuerte dentro de mí
Escúchame con atención porque te lo voy a susurrar tan bajito como suelo hacerlo siempre.
Te aseguro que esta vez, como todas las demás veces, lo que voy a susurrarte al oído, suena en mi interior como si fueran las palabras más rotundas, seguras y sinceras que he dicho nunca.
Estáte tranquila, porque todas las veces que vaya a decirte lo mismo que te voy a susurrar, voy a sentir la misma fuerza que sentiré ahora.
Te imagino en el momento que me escuches lo que voy a susurrarte, y el eco de mis palabras ya empiezan a sonar dentro de mí. Y cuando la emoción me deja pronunciar esas palabras, elijo uno de esos ecos y lo dejo salir de mi interior.
Ven, acércate. O mejor aún, deja que me acerque yo... Te quiero.
Te aseguro que esta vez, como todas las demás veces, lo que voy a susurrarte al oído, suena en mi interior como si fueran las palabras más rotundas, seguras y sinceras que he dicho nunca.
Estáte tranquila, porque todas las veces que vaya a decirte lo mismo que te voy a susurrar, voy a sentir la misma fuerza que sentiré ahora.
Te imagino en el momento que me escuches lo que voy a susurrarte, y el eco de mis palabras ya empiezan a sonar dentro de mí. Y cuando la emoción me deja pronunciar esas palabras, elijo uno de esos ecos y lo dejo salir de mi interior.
Ven, acércate. O mejor aún, deja que me acerque yo... Te quiero.
12.6.08
Me recuerdas a...
Tus manos me hacen recordar las sensaciones que mi cuerpo llevaba tiempo añorando.
Tu mirada me hace recordar el cariño que hacía tiempo había perdido la sinceridad.
Tus ojos me hacen recordar aquella espiral de emoción que quería sentir toda la vida.
Tu boca me hace recordar el deseo que despertó desde la primera vez que me besó.
Tu cuerpo me hace recordar que una se puede dejar llevar por con un solo roce.
Tus "te quiero" me hacen recordar que se puede amar sin condiciones, que se puede querer sin más.
Tus lágrimas me hacen recordar que es posible llorar de felicidad.
Tus caricias me han recordar que hay gestos más dulces que el álmibar.
Tu alma me hace recordar que la pureza puede formar parte de la forma de ser de una persona.
Tu generosidad me hace recordar que no hay nada que no pueda ser entregado a la persona que se ama.
Y es que toda tú me recuerdas a alguien. Eres tal y como soñé que sería la persona con quien quiero estar toda mi vida.
Tu mirada me hace recordar el cariño que hacía tiempo había perdido la sinceridad.
Tus ojos me hacen recordar aquella espiral de emoción que quería sentir toda la vida.
Tu boca me hace recordar el deseo que despertó desde la primera vez que me besó.
Tu cuerpo me hace recordar que una se puede dejar llevar por con un solo roce.
Tus "te quiero" me hacen recordar que se puede amar sin condiciones, que se puede querer sin más.
Tus lágrimas me hacen recordar que es posible llorar de felicidad.
Tus caricias me han recordar que hay gestos más dulces que el álmibar.
Tu alma me hace recordar que la pureza puede formar parte de la forma de ser de una persona.
Tu generosidad me hace recordar que no hay nada que no pueda ser entregado a la persona que se ama.
Y es que toda tú me recuerdas a alguien. Eres tal y como soñé que sería la persona con quien quiero estar toda mi vida.
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