7.5.08

Creando costumbres

Hay momentos en la vida de las personas, en los que un montón de circunstancias, determinados acontecimientos y varios momentos particulares, te "invitan" a dar un giro a tu vida.

Según como se mire, este cambio puede resultar radical o un mero cambio de entorno, en busca de otras circunstancias, en busca de otros acontecimientos o, simplemente, un cambio de "aires".

Cambiar de ciudad puede suponer un gran cambio si con tu traslado llevas detrás de ti todo un conjunto de elementos fundamentales como pasar del hogar familiar a una casa de alquiler, o pasar de vivir con tu familia a vivir en pareja. En un segundo nivel estaría cambiar de empresa y, a su vez, por encima de éste, si cambias de dedicación o profesión, las consecuencias de los "nuevos aires" son más determinantes (incluso puede marcar un estilo de vida totalmente nuevo).

Hace un mes, entró al grupo de trabajo en el que estoy actualmente, una chica "de la terreta" (entiéndase, de "DondeYoVivía"), que me dijo que ella tardó algo más de un año en adaptarse a "DondeVivoAhora". Supongo que no será la única persona que conozca que pueda decirme algo así. No me puse a investigar por qué estados de ánimo ni por qué situaciones pasó hasta poder afirmar que ya se ha adaptado a esta ciudad. Puedo imaginarme alguno de esos estados de ánimo y de esas situaciones, aunque yo no los haya vivido en primera persona.

Yo, con mi cambio de "aires", he vivido en paralelo varias adaptaciones. Siento que han sido pausadas y lineales y que me ha resultado más fácil de lo que much@s pensaron el día que dije que iba a cambiar de ciudad, incluso de lo que yo misma llegué a pensar.

Creo que la facilidad que he tenido para adaptarme viene dada por factores como los siguientes: 1.- he tenido una gran suerte con el grupo de trabajo con el que me he encontrado en la nueva empresa; 2.- después de mucho tiempo de infravaloración laboral, se está empezando a reconocer mi trabajo; 3.- he podido poner en práctica muchas de las capacidades que suponía que tenía y que nunca había podido aplicar (y al mismo tiempo, algunas de las capacidades de las que carecía, las he tenido que desarrollar); 4.- la conexión con mi pareja es tal que nunca he sentido haber dado un paso equivocado (ella me complementa, me hace sentir segura y siento que cada sonrisa, cada beso y cada abrazo suyo es la mejor de las terapias para los momentos que me pudieran hacer decaer); 5.- vamos creando unas costumbres (mi pareja y yo) que hacen que sienta que mi vida actual es la que siempre quise tener.

Entiéndanse estos factores como si fueran de una multiplicación, es decir, el orden no altera el producto, el resultado. Claro está que, aunque el orden de estos factores no importe, yo tengo establecidas mis propias prioridades. Si ahora variara el grupo de trabajo en el que estoy, podría "readaptarme", pero si algo se descolocara entre mi pareja y yo, sería como multiplicar por cero... me quedaría sin nada.