Así ha sido el fin de semana.
Hemos estado recluidas en casa todo el fin de semana. Ni siquiera nos molestamos en comprobar el frío que debía de hacer fuera de casa. Suponemos que mucho, pues aún sin haber nevado más desde el viernes, la nieve no se ha derretido y todavía cubre algunas zonas. El encanto se ha perdido bastante porque la nieve y el hielo se han mezclado con el polvo y la grasa de las calzadas y con el barro de algunos descampados, pero eso desde casa no se veía.
A pesar de no salir de casa, el fin de semana ha sido bueno porque los besos, los abrazos, las caricias y los "te quiero" ha cubierto el hogar (dulce hogar) como lo hicieron los copos el viernes con los coches, los árboles y los parques.
Ha sido bonito porque, una vez más, nos hemos dejado constancia de que no necesitamos más que nuestra mutua compañía para ser felices.
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