8.8.07

Compañía aérea

Desde la primera vez que me subí a un avión, ha variado mucho el trato que se le da a los clientes en algunas compañías.

Algunas mantienen el formalismo típico de compañía "seria" y te tratan como si tod@s fuéramos personas de negocios o de un sector privilegiado de la sociedad.

Otras, de las más nuevas, te tratan como "colegui", como si al llegar al destino fueran a irse contigo a tomar unas copas o de marcha. Hasta los uniformes de la tripulación son menos almidonados y ya no llevan pañuelos o corbatas "aplasta-gargantas". Los mensajes que dan por megafonía en los aeropuertos también son mucho más "de tú a tú" (aunque eso no quita que te sigan sentando como una patada en el estómago los avisos de restraso). Y hasta me atrevería a decir que el nivel de inglés y otros idiomas del personal también es inferior. Que hemos pasado de no entenderse casi nada como si estuviéramos en una sesión de "listening", a entenderse todo como si nuestra "PrimaChelitoQueNuncaQuisoAprenderIdiomas" se lo hubiera aprendido cual lorito de repetición.

Una de las últimas azafatas de tierra que he escuchado por megafonía, hablaba como cierta chica Playboy, tanto por la voz como por la entonación, lo que me despertaba más risa que confianza.

Y otra de las últimas azafatas de aire que he escuchado, se estaba tronchando de risa al ver que su compañero se estaba abanicando con las instrucciones de "qué hacer en caso de emergencia". Y es que se han dado cuenta de que el 95% de los ocupantes de un avión ignoran los movimientos indicadores de puertas de emergencia y de instrucción de cómo usar el chaleco salvavidas y ell@s mism@s se lo toman "por el pito del sereno".

Hasta las publicaciones que ponen en los bolsillos de los asientos delanteros han cambiado de tono. Antes incluían aburridas publicaciones que explicaban cifras y más cifras sobre las nuevas adquisiciones aeronáuticas de la compañía, el número de vuelos que habían realizado en la última década, y las opas (hostiles o no) que había llevado a cabo la compañía (siempre como caso de éxito, claro). Ahora, las publicaciones, incluyen secciones más entretenidas (no hablaré sobre cierta sección del uso correcto del castellano, que ya tuve bastante cachondeíto por parte de "MariColores" por confesarme asidua lectora de la sección :-) ), con anécdotas de viajeros felices o con entrevistas de relativo interés a personas (y personajes) también de relativo interés.

Y yo, que de normal soy muy respetuosa con la integridad física de cualquier publicación, no pude evitar quedarme con una página de una de estas revistas, en la que aparecía la fotografía de una escultura que despertó en mí cierta "erótico-festividad". Lástima que la fotografía pertenecía a una colección en la que aparece un simpático muñeco de peluche en cada foto, y no deja que se vea por completo la escultura (el autor se podía haber metido el muñequito por... la nariz).

Yo, que soy como soy, desde ese día, aprecio un poquito más a dicha compañía aérea :-D