Esta mañana (madrugada), "MariReto" y yo hemos descubierto que l@s jóvenes muniqueses vuelven de fiesta a casa con mucha hambre y con muchas ganas de hablar. Claro, me imagino que ell@s no habrán pasado la noche intentando dormir algo, como nos ha pasado a "MariReto" y a mí. En más de una ocasión, suponiendo que "MariReto" tampoco estaba dormida, me han entrado ganas de murmurar en mitad de la noche "No puedo dormir"... pero me he visualizado a mí misma diciéndolo y me he imaginado a "MariReto" oyendo aquello como el "En ocasiones veo muertos" del niño de "El sexto sentido", y nos he imaginado con un ataque de risa floja-desesperación que hubiera abortado la operación "DormirAunqueSeaUnaHora".
Al despertar o más bien, al sonar los despertadores (si llegamos a saber que no conseguimos dormir ninguna de las dos, nos hubiéramos ahorrado la molestia de poner tanto despertador), he visto que había guardado tanto las cosas, que hasta había guardado los pantalones de hoy. Pero mira, hasta me ha dado alegría porque me acosté yo preocupada porque no sabía dónde iba a guardar el pijama y ahora podía ocupar el espacio del pantalón (¿sería esta preocupación lo que no me dejaba dormir?... más bien no, ¡eh!). "MariReto", cuando le conté que no sabía yo si me iba a caber el pijama en la maleta (y eso que he recurrido también a la maleta de "MariReto"), intentó tranquilizarme con que sólo era un pijama, que eso cabe en cualquier rinconcito. Pero claro, ella no tiene en cuenta que toda mi ropa es (al menos) dos tallas más grande que la suya... y eso es mucha más tela que guardar.
Ya en el primer avión, el madrugador, hemos tenido nuestra sesión de cachondeo al imaginarnos al piloto regulando los espejos retrovisores (que, evidentemente, el avión no tiene) e indicándole al copiloto para regular el de su lado, cuando hemos visto que el avión iba marcha atrás. Y nos hemos planteado si podríamos trabajar de "gorrillas" en las pistas del aeropuerto de Munich, para quedarnos una temporadita a vivir allí, pero me da a mí que no va a poder ser. ¡Vaya por dios! (y eso que los cascos para el ruido los pondríamos de nuestro bolsillo).
Tanto el primer avión como el segundo, han salido de origen y han llegado a destino con extrema puntualidad. Por lo visto, los que calculan los horarios del tráfico aéreo de Alemania, son bastante más eficientes que l@s meteórolog@s pues, basándonos en el tiempo que anunciaban en televisión, hemos paseado el chubasquero y los suéters de manga larga, atados a la cintura o colgando de los bolsos, por todo Munich y alrededores. Hasta la madre de "MariReto" me ha visto más morena al recogernos en el aeropuerto.
Y hasta aquí mi viaje. Ahora, a acostumbrarme de nuevo a "DondeYoVivo", que la vuelta de mis viajes, por una cosa o por otra, siempre tienen "su aquel".
No hay comentarios:
Publicar un comentario