Cuento como primer día el que nos levantamos y nos acostamos ya en Munich. El día de llegada lo cuento como "día 0" en el que el avión llegó con extremada puntualidad, en el que mantuvimos una lucha intelectual con la máquina de los billetes de metro (para que luego digan que el sistema de transporte público de "DondeYoVivo" es complicado...) hasta que una catalana nos sacó del combate mujer-máquina, y en el que un taxista nos dio un paseo (en absoluto gratuito) rodeando los jardines de los dos barrios cercanos al hotel (que en realidad está a diez minutos andando de donde cogimos el taxi... la primera en la frente). ¡Ah!, también en el que me tomé mi primera cerveza (al final me voy a aficionar y todo) y las primeras salchichas del viaje.Del "día 1" puedo hacer el siguiente recuento:
- 1 momento "vergüencita" de "MariReto" que lamentó que, a su edad, acabara desparramando sobre el fiambre del (escueto) buffet-desayuno, unos cuantos cereales con miel (que esto te pase con ocho años, vale, pero a nuestra edad... ya nos da vergüenza que nos pasen estas cosas).
- 1 nueva pelea con la máquina de los billetes de metro (de nuevo, salvadas. Esta vez por una familia de españolitos que el día anterior habían sufrido la misma lucha. ¿Será que junto a cada máquina de billetes de metro siempre hay algún español?).
- Miles de pasos hasta llegar a la zona que pretendíamos visitar.
- 20 intentos de buscar algún texto traducido al español en la tienda de souvenirs del palacio a visitar. Sin éxito.
- Cientos y cientos y cientos y cientos de pasos recorriendo los "jardincitos" cercanos al palacio, buscando los pabellones, pagodas, monopteros, etc que había que ver.
- 36 retratos de mujeres muniquesas en la Galería de las Bellezas.
- Más de 40 fotografías.
- 1 búsqueda de tranvía que nos evitara otro pateo antes de comer (ya pasada la hora decente de comer).
- 1 desesperación buscando sitio para comer.
- 2 miradas de desaprobación por estar fumando (¡y eso que estábamos en zona de fumadores!).
- 1 compra de una gorra (con la puñetera y ridícula lluvia se me quedaba el pelo suficientemente mal como para preferir la cara de chicote que tengo con gorra) y de 1 suéter (metí en mi maleta pocas prendas de manga larga para este frescurri muniqués).
- 1 sensación de "estamos totalmente perdidas" intentando ir al hotel.
- 1 cambio de vía de metro totalmente innecesario e inapropiado (que tuvimos que bajar y retroceder).
- 1 parada de descanso técnico en la habitación del hotel.
- 2 llamadas de teléfono.
- Varios SMSs.
- 4 miradas a un óleo de una mujer desnuda en postura "interesante" en uno de los sex-shops de la calle del hotel (y es que para much@s esa calle debe de ser como un pequeño paraíso: sex-shops, locales de streap-tess, tiendas de informática, tiendas de móviles, cyber-cafés, hoteles, pensiones... hasta hay un hotel que se llama "Ambiente", tal cual, sin traducir).
- 2 cervezas (1 en la comida y otra en la cena, que lo de beberla sola aún no lo he superado).
- 0 salchichas (ya es raro pasar un día en Alemania con este 0).
- 1 capuchino.
- 1 eisskaffe (ice-coffe).
- 2 lapsus musicales (que cambié "barquito de papel" por "casita de papel"; y "cien espadas victoriosas" por "fiel espada triunfadora"... con el consecuente descojone de "MariReto" a la que ya le ofrecía que me dijera cualquier canción, que yo le cambiaba la letra en un periquete).
- Algún que otro cigarrito.
- 1 petición de llave: "119: one-one-nine -> mi pronunciación: guan-guan-nain", lo que me recordó cierta anécdota lingüística del año pasado... le pregunté, con mi inglés "survival" a la cajera de la tienda donde había comprado unas postales, si tenía sellos. La mujer me enseñó un sello mientras lo señalaba con el dedo. Yo entendí que me preguntaba si era de esos sellos de los que necesitaba... y yo, venga a decirle que sí con la cabeza y "yes, yes" con la boca... La mujer, medio desesperada y con su alemaninglish, logró que yo comprendiera (por fin) que sólo le quedaba un sello. Y yo, encogiéndome de hombros, pronuncié un alto y claro "Ah!, POS GUAN!"... Lo primero que hice fue comprobar que "MariReto" y "MariRealista" no habían presenciado aquel momento lingüístico a lo "SanchoPanza"... que un año después aún se cachondean al recordarlo (especialmente "MariReto") y eso que no lo vivieron "en vivo y en directo".
Y hasta aquí el recuento del primer día del viaje.
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