Ni que decir tiene en qué boca, labios y cuerpo pensaba yo cuando ayer leía (y releía) y transcribía el fragmento de mi post anterior.
Ni que decir tiene qué sabor, qué calor y qué humedad se me venía a la cabeza con aquel fragmento.
A qué besos, a qué latido de corazón, a qué respiración y a qué excitación me recordaba.
Que me venían a la mente los momentos en los que he sentido esa caída, ese descenso, esos besos, esas caricias y esas manos que se han deslizado entre la ropa y mi piel... que cuando no eran las de Ella, eran las mías sobre su piel, esa piel que tanto me gusta, que me atrae... que me enciende...
Ni que decir tiene a quien me imaginaba yo susurrando, respirando y transmitiéndome su calor...
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