Iba yo de camino a uno de esos lugares en los que me siento cómoda como para escribir en mi libreta y en un semáforo veo la siguiente escena:
Dos sesentones, cada uno con un puro en la mano, mantenían una de esas típicas conversaciones de prejubilados (entiéndase, por ejemplo, uno: -"Me faltan dos años para retirarme."; el otro: -" A mí me quedan tres pero con estos dolores..."). Ahí estaban ellos, absortos en sus malestares y dejando que la tarde de domingo acabara pausadamente, y veo que en las manos que no tenían el puro, llevaba cada uno una correa de perro. De perro y de perra. Un perro y una perra que estaban inmersos en la entretenida tarea de encargar cachorritos. Ellos (los perros), al tema y, mientras tanto, los amos venga a fumar y a hablar. Así que, como el encargo de cachorros haya sido efectivo, me imagino que de aquí a unos días, el dueño de la perrita se estará preguntando en qué momento la ha perdido de vista para que ocurra eso. Me imagino que creerá que la concepción ha sido en uno de esos momentos en los que se relaja, decide soltarle la correa y la deja corretear a sus anchas por un descampado y que algún macho granuja y callejero ha aprovechado la libertad de su perrita. No creo que caiga en la cuenta de que su "yerno canino" es, ni más ni menos, que el perro del vecino del barrio.
Creo que está bastante claro el paralelismo humano que se me ha venido a la cabeza ante tal escena.
¿Cuánt@s pensarán que teniendo "atad@" a su chic@ se libran de que éste(ésta) caiga en redes ajenas?. Y, al contrario, much@s pensarán que por dejar demasiada libertad a sus "respectiv@s", están arriesgándose a que se encuentren con "otros intereses", que se la están jugando.
Tampoco es que el contrario sea absoluto. En realidad, cada hij@ de vecin@ es de su padre y de su madre (como suele decirse) y a saber qué se nos pasa por la cabeza a cada un@ cuando, o bien nos sentimos muy libres o bien nos sentimos muy amarrad@s. En cierto modo es una lotería, nunca sabremos cuál es la opción más acertada y no para todas las personas funciona igual la elección que hagamos.
Luego está la capacidad de cada un@ para asumir la decisión tomada, tanto si eres la persona atada como la que ata, como si eres la persona que no se siente atada o la que no lo está.
He aquí la complejidad humana extraída de la sencillez canina, animal y meramente instintiva.
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