11.10.06

Luz de luna

Proyectaba las sombras con un precisa definición. Se despedían de la luna unos rayos de luz limpia e intensa, haciendo que se confundiera la noche profunda con la invitación al descanso del atardecer.

Y esa luz, de un color gris luminoso, cautivaba a las estrellas haciéndolas brillar en el cielo de la ciudad como pocas veces las he visto.

Orión se dejaba ver a la izquierda de mi mirada y me entraron ganas de jugar a desabrocharle el cinturón.

Tenía tal fuerza la luna, que las nubes que querían cubrirla se hacían invisibles. La luna ganaba la batalla haciendo que la madrugada fuera clara y limpia.

El cielo anaranjado que a veces cubre la ciudad se quedaba en un segundo plano, inferior, que desdibujaba el horizonte convirtiéndolo en un halo bicolor.

El frescor de esa noche y las altas horas de la madrugada en mi reloj, me obligaron a irme de aquella terraza. Cerré la puerta y me cobijé de la humedad que lleva consigo la luna con el deseo de volver a disfrutar ese tipo de luz tan especial.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hacía tiempo no te leia,tu ya sabes, hoy me alegro de haberlo hecho.gracias por ese paisaje