30.10.06

Escandaloso frenesí

Retrocedimos en el tiempo todo lo que pudimos para encontrarnos de nuevo con nuestros instintos más bajos, los más animales, los que vienen de esa "animalidad racional" que impera en las personas.

Nos encontramos con la inocencia pueril que nos desató la sinceridad de aquel momento.

Como quien no ha vivido nunca algo parecido, nos encontramos cara a cara, interpretando nuestras miradas salvajes, aún sin educar, sin modelar por las imposiciones sociales. Y leímos en nuestros ojos lo que nunca nadie nos había hecho ver.

Si un instante puede ser virgen, ese lo era. Hubo algo en ese momento que se descubría como si fuera un terreno inexplorado. Se despertó la emoción de sentir por primera vez lo que ofrecía aquel camino nunca recorrido.

Y un escandaloso frenesí llenó los segundos y minutos siguientes de jadeos, suspiros, voces quebradas por la excitación del encuentro... los sonidos que provocaban los roces de nuestras manos con nuestra piel, se fueron guardando en el cajón de los sentimientos de cada una de nosotras... como si fuera real, como si todo aquello no fuera el sueño del que esta mañana desperté.

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