Mi voz recorre la distancia para decirle que la quiero.
Su voz recorre kilómetros para hacerme estremecer.
Mi voz sale de mi garganta para llegar a sus oídos con palabras de afecto.
Su voz sale de su garganta para llegar a mi corazón y emborracharlo de cariño.
Mi voz llega a su habitación para envolverla en caricias de sonido.
Su voz llega a mi interior para hacerlo temblar.
Mi voz acude a su lado para tranquilizarla, para hacerle olvidar penas, tristeza, dolor...
Su voz acude a mi mente para enseñarme a mostrar mi sentir.
Mi voz le da calor, le transmite deseo, la comunica pasión.
Su voz me da ternura, me transmite amor, me comunica sentimientos.
Mi voz, su voz... se mezclan, se unen, se funden... y crean algo que se puede sentir, que se hace palpable, que parece material, que puede invadirnos como si no existiera realmente la distancia que nos separa.
Le doy las gracias a las palabras, a cada una que hemos pronunciado la una para la otra, a cada una que me ha hecho sentirle cerca, a cada una que le haya llegado para hacerle sentir que estaba a mi lado, muy muy muy cerca.
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