Nuevos pensamientos, viejas costumbres retomadas; nuevos caos, viejos estados de ánimo revividos; nuevas palabras, viejos reencuentros con mis sentidos; nuevas vivencias, viejas anécdotas recuperadas en mi memoria; nuevos caminos, viejas miradas a lo ya vivido...
Y todo me supone un esfuerzo que no me apetece vivir. Todo me lleva lejos de lo que no quiero alejarme. Todo me lleva al olvido de lo que no puedo olvidarme. Todo me lleva al dolor que no me permito sufrir.
Cuando llegue el momento en el que esto sea inevitable, me veré a mí misma rediseñando mi alma, mi compañía y mi espacio vital... y entonces seré quien no soy ahora, me habré desprendido de todo aquello que me ha hecho ser quien soy, habré desaparecido para volver a aparecer...
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