Emborráchate de estos sentimientos. Deja que las sensaciones corran por tus venas, que lleguen a tu corazón, que lo embriaguen.
Emborrachémonos con nuestros besos, con nuestras caricias, con las palabras de amor... y que el resto del mundo haga lo que quiera con sus odios, maldades y penas.
Embriágate con mis miradas, con mis manos, con mis deseos, con mi pasión...
Emborrachémonos, reina, que después de la resaca nos quedará el recuerdo... y tras el recuerdo nos quedará revivirlo todo de nuevo, nos quedará el haberlo disfrutado y el querer disfrutar otra vez esta embriaguez.
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