Si pudiera, hablaría de todo aquello que despierta ese sentimiento que puede llegar a confundirnos tanto.
Si pudiera, hablaría de cuando puedes respirar y parece que el aire es suficiente para seguir viviendo.
Si pudiera, explicaría cómo nos atormenta no poder expresar todo aquello que sabemos que estamos sintiendo y a lo que no podemos ponerle voz.
Si pudiera, contaría cuántos "te quiero" se quedaron atrapados para siempre dentro de mí.
Si pudiera, entregaría un pedazo de mi incosciencia a cada persona que supo que en algún momento estuvo dentro de mí.
Si pudiera, regalaría la hermosura de sentirte entregad@ a todo lo que nos despierta un sentimiento.
Si pudiera, haría que todos mis deseos se convirtieran en vivencias que me hicieron encontrarme a mí misma.
Si pudiera, recuperaría cada mirada que rechacé por pudor, por miedo o por falta de autoestima.
Si pudiera, convertiría cada uno de mis llantos en la carcajada más sonora.
Si pudiera, recordaría aquello que sentí cuando, siendo niña, me abrazaba a mi padre, aquel sentimiento de protección, de seguridad, de que estaba recibiendo un cariño puro.
Si pudiera, seguiría anhelando volver a sentir que estoy fuera de mí gracias a un beso, una caricia o una pasión.
Si pudiera, volvería a creer en la pureza de algunas palabras que parecen pronunciarse con demasiada facilidad.
Si pudiera, describiría cómo son mis deseos más sinceros y cómo me cuesta fingir que no los tengo.
Si pudiera, recogería en mi memoria todo lo que sé que otras personas sintieron por mí, que algunas compartieron conmigo y otras las ocultaron para siempre.
Si pudiera hablar de amor no lo haría sólo con palabras. Lo haría con miradas, con mis manos, con mi piel... con lo que hay fuera y dentro de mí...
1 comentario:
Con un comentario: Se me ha puesto la piel de gallina
Publicar un comentario