A veces, el resultado de una acción, no es lo que más molesta.
A veces, la reacción ante unas palabras, no es lo que más duele.
A veces, la actitud de quien ejecuta algo, no es lo que más nos afecta.
A veces, el tono de las conversaciones, no es lo que más ofende.
Muchas veces, lo que más molesta, duele, afecta y ofende, es la manera de hacer las cosas... porque el orden en el que hagas algo, digas lo que dices, elijas una actitud o converses, va definiendo las consecuencias del hecho en sí.
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