15.6.07

Ochosientos prejuisios

Hace pocas semanas, leí en una revista que una socióloga norteameriacana, lleva en marcha un estudio sobre los prejuicios que, por naturaleza, tenemos todas las personas.

Como parte importante del estudio, mantiene publicada en internet, una encuesta a la que ya han respondido varios cientos de miles de personas de edades, nacionalidades y razas diferentes.

La conclusión principal que extraía de esta encuesta, es que tod@s , subconscientemente, tenemos prejuicios, desde los más jóvenes a los más mayores.

La encuesta consiste en clasificar, rápidamente, y habiendo visto durante menos de 1 segundo, las fotografías del rostro de unas personas, entre "Viejo", "Joven", "Bueno" y "Malo".

El artículo de la revista, incluía fotografías con pies de foto con frases como "¡Mira qué pintas!. Seguro que viene a robarme", o "¿Has visto a ese?. Parece un drogata".

Y es que, queramos o no, presuponemos demasiadas cosas por lo que vemos. La gente está llena de ideas preconcebidas relacionadas con las razas, las nacionalidades, la edad...

Sin ir más lejos, hace un mes, me encontré con "L_LaRubia", una antigua compañera de universidad, que resulta que trabaja en el "DesérticoPolígonoIndustrial" y, explicándole en qué calle están las oficinas de "DesO", le comenté que están enfrente del "BarExtrañito" (que lo llamamos así por su decoración, por sus dimensiones y por la altura de la barra, que te tienes que aupar para beberte el café) y "L_LaRubia", me dijo que fue allí una vez a cenar con sus compañer@s de trabajo y que comentaron que parecía que se dedicaban al tráfico de órganos, después de intentar que le confirmara que los dueños son de un país del centro de Europa.

También he oído más de una vez frases como "Yo no soy racista, reconozco que los negros bailan muy bien". O nos podemos ir a ejemplos positivos y no tan radicales como que "los andaluces son muy graciosos", y mira que he conocido yo a andaluces que tienen la gracia "donde la espalda pierde su casto nombre".

Otra muestra típica y muy común de suposiciones bajo la condición de la nacionalidad, es la de suponer que sólo ciertos habitantes de ciertos países sudamericanos tienen dotes adivinatorias y saben leer las cartas mejor que nadie. Por eso, en estas últimas noches en las que vuelvo a mis temporadas de insomnio, me he hartado de oír anuncios de televisión para que la gente llame al "ochosientos, catorse, diesiséis, sincuenta y sinco", porque parece que nos lo creemos más que si nos dicen que llamemos al "ochocientos, catorce, dieciséis, cincuenta y cinco".

[NOTA: no probéis a llamar al 800.14.16.55, que me acabo de inventar el número.]

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