25.6.07

A la deriva

El barco que quiso atracarse para siempre en ese puerto que sentía que era su lugar, anda a la deriva y ya no quiere detenerse.

Ya no puede echar anclas porque el mar ha oxidado el metal y el óxido se ha desprendido. El ancla ya no pesa lo suficiente para clavarse en el fondo del mar.

Las algas han cubierto las aguas que antes ocupaban su lugar en el grao y ya no hay sitio para él.

Flota, vigilando el embarcadero, esperando que la marea coja suficiente fuerza como para liberar de impurezas las aguas en las que deseó quedarse nadando.

Intenta fijar la proa en una dirección, pero las olas le hacen cambiar el rumbo. Lucha por no desviarse, pero las corrientes marinas le hacen pelear demasiado y a veces se queda sin fuerzas... hasta dejarse llevar... pero retoma fuerzas para no sentir que anda a la deriva...

No hay comentarios: