Ahora me cuesta un poco escribir sobre este tema... digamos que estoy en la fase contraria (con sus más y sus menos, con sus risas y sus llantos, con sus dificultades y sus posibilidades, con sus idas y venidas, pero al fin y al cabo, en esa fase). Así que he decidido transcribir aquí algo que escribí hace tiempo (y que hace no mucho publiqué en otro sitio, así que si a alguien le suena, que sepa que no he plagiado o, como mucho, me he plagiado a mí misma):
"SE ALQUILA CORAZÓN
Se alquila corazón. No me atrevo a ponerlo en venta porque no quiero hipotecar a ninguna mujer durante 30 o 40 años (o hasta que la muerte nos separe) sin estar segura.
Esto no quiere decir que si quien aproveche el alquiler de mi corazón es buena inquilina, no tenga derecho a compra (el tiempo para llegar a esta opción de compra lo delimitará lo bien que lo pasemos compartiendo corazón y la visión de futuro que tengamos ambas).
El corazón estuvo amueblado durante un tiempo y la inquilina anterior ha dejado algún que otro destrozo, por lo que es un corazón que necesita alguna que otra reforma.
Prometo echar una mano en los arreglos y poner de mi parte todo lo que pueda, pero advierto que algunas herramientas se han echado a perder y otras no las encuentro. Puede que la inquilina necesite poner alguna herramienta y dedicarle tiempo y ganas.
Un saludo a todas las que rellenarían la solicitud de alquiler... a las que no, también."
No es exactamente de desamor, en realidad es una oferta de segunda oportunidad para un@ mism@ (eso sí, con precaución). Puede que algún día escriba sobre el desamor... aunque preferiría que no fuera en primera persona, claro.
1 comentario:
Sin palabras, me lo acabo de cargar en la memoria para mañana imprimerlo y aprendermelo de memoria,jjaja es sublime. Aunque mucho de desamor no habla, diria yo que de esperanza más bien, pero hija para no variar sigues escribiendo como los ángeles, ah y por cierto muchas gracias por la ración triple de blog de hoy. un beso
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