Da igual que se trate de una cafetería "fina", que de un bareto de barrio, que de una pastelería, que de un bar de carretera. Yo, que en muchas ocasiones elijo como desayuno o almuerzo un café con leche acompañado de unas tostadas con aceite, me enfrento a aceiteras grasientas, resbaladizas, pringosas... y con saleros contagiados por las aceiteras, igualmente pringosos y cuyo contenido a saber cuánto tiempo lleva puesto ahí dentro. La modalidad "sobrecito", tanto de aceite como de sal, no mejora mucho la experiencia de preparar las tostadas.
Si (como me imagino) resulta molesto para los camareros recoger decenas de servilletas usadas de las mesas, deberían plantearse tomar como ejemplo la presencia de los saleros, azucareros, cubiertos (y ya puesto, puede extenderse a los delantales de l@s camarer@s, a los manteles de las mesas, etc) y demás de los bares de sitios como Berlín, donde cuidan mucho más que nosotr@s estos aspectos.
"Spain is Spain"... ¿quién no ha visto alguna vez (sobre todo en bares de carretera) un mostrador con vitrinas protegiendo (¿?) tapas y/o dulces acompañadas de moscas, pelos y otras cosas que mejor no dar nombre?. Esto, por no hablar de la dudosa fecha de caducidad de ciertos alimentos que nos metemos entre pecho y espalda...
Se podría pensar que tanto yo como "MariReto" y "MariRealista" somos unas exageradas o demasiado aprensivas, pero cuando familiares y/o amig@s vuelven de Berlín y lo primero que te comentan es la limpieza y el orden de las cafeterías y restaurantes (antes que hablar de lo difícil que resulta encontrar los restos de muro o de lo espectacular de la cúpula del Reigstag)... es por algo, ¿no?.
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