7.1.07

Nochevieja peculiar y días previos

Ha pasado ya una semana desde que acabó el año 2006 y aún no he tenido el valor para contar qué tal fue el peculiar fin de año que viví. No fue el fin de año más espectacular de los que recuerdo, pero sí tuvo varios momentos especiales.

Ya conté que cogí 5 aviones en 5 días. Cada uno de los vuelos tuvieron algo que contar. El primero de ellos fue desde "DondeYoVivo" hasta "DondeEllaVive". Nunca había sospechado que cupieran tanto "Adeste Fideles" en media hora de vuelo (menos mal que era la versión instrumental y me ahorré tener que oír la típica coral infantil). Antes de salir, nos llamaron a embarcar a la hora prevista (lo que me sorprendió gratamente) pero a los dos minutos, cuando ya habían presentado la tarjeta de embarque unas siete personas, nos comunicaron que se iba a detener el emabarque durante unos 20 minutos (¡ya me extrañaba a mí!). Las personas que habían "embarcado" tuvieron que volver y cuando por fin estuvo todo preparado, empezamos de nuevo. Delante de mí, había una chica con un bebé que se estaba portando mucho mejor que los adultos que le sucedían en la cola. Después de 30 minutos de "Adeste Fideles" en serie, y tras haber tomado tierra, la gente empezó a salir del avión pasando por delante de la "ChicaConBebé". A pesar de que la chica en cuestión llevaba trescientos paquetes más que cualquiera de las personas que pasaron por sus narices, no hubo ni una sola alma caritativa que se ofreciera a echarle una mano (ni joven, ni mayor, ni hombre, ni mujer). Así que noté cómo se sorprendía la "ChicaConBebé" cuando oyó mi "¿Te ayudo con la nena?". Sorprendida y agradecida, me dijo un "¿Me la cogerías?" al que no me pude negar (no se imaginaría ella la experiencia que tengo gracias a mi decena de sobrinos).

Entre este vuelo y el siguiente, disfruté de dos noches y día y medio con Ella, compartiendo besos, caricias, abrazos, vino, bombones, fotografías, comidas en terrazas, comidas en casa, visitas a su lugar de trabajo y comentarios sobre los Reyes Magos en el paseo de "DondeEllaVive". Y disfruté con Ella algunos de los mejores momentos del final del año 2006.

El segundo vuelo de esos días no tuvo nada especialmente destacable. Tuve mi ya típica recapitulación de momentos vividos dignos de almacenar en mi memoria, con su consecuente llamamiento a la emoción (que la sensibilidad se me dispara siempre que reúno en mi cabeza ciertos gestos y palabras que Ella tiene conmigo y/o para mí).

Durante la larga espera para mi tercer vuelo, tenía la sensación de que, quien me hubiera visto, pensaría que era "LaLocaDelAeropuerto", venga a dar vueltas de aquí para allá, de fuera a dentro. Había quedado allí con "MariRealista", que venía en tren desde "DondeYoVivo" hasta "DondeTuveElSegundoEncuentroConElla". El tren en cuestión no suele tener retrasos... hasta ese día. Así que, cuando por fin "MariRealista" consiguió llegar al aeropuerto, tuvimos que echar a correr para llegar a tiempo al embarque. Al pasar el arco de seguridad nos pitaron los zapatos y tuvimos que pasarlo descalzas. Detrás de nosotras teníamos a "ParejaPija" y a "DoñaPija" no le pitaron los zapatos, lo que la incitó a decirle a "DonPijo" que nuestros zapatos serían de los chinos (muy "grasiosa" la chiquilla). Después de una carrera de 50 metros lisos, "MariRealista" tuvo que retroceder (corriendo de nuevo) para recuperar el reloj que se había dejado mientras se ponía sus zapatos. Tras otra carrera hacia la puerta de embarque y unas cuantas respiraciones agitadas después, nos encontramos con que teníamos un retraso de una hora en nuestro vuelo.

Entre mi tercer y cuarto vuelo, vivimos la Nochevieja. Nos encontrábamos en una ciudad que yo había visitado en dos ocasiones en plan exprés. A la llegada, preguntamos a la recepcionista del hotel por un sitio donde tapear y acabamos contentas con la recomendación, así que después de cenar volvimos a pedirle una recomendación. Esta vez para ir de "copeo". No sé si era por las fechas en las que estábamos o porque la recepcionista no era de la zona, pero sólo encontramos abierto un lugar de música latina (en directo, pa más inri). Acabamos la noche pre-Nochevieja antre bachatas, salsas, merengues y latin@s con ropa una talla (o dos) más pequeña de lo que necesitaban.

La mañana del último día del año la pasamos pateándonos la ciudad hasta acabar comiendo en un sitio con camareros descarados y precios desorbitados. Después de la clavada (menos mal que a "MariRealista" y a mí nos consuela bastante haber disfrutado de unos buenos postres), nos dimos otro pateo hasta el hotel. Cuatro horas antes de que acabara el año, nos dirigimos a la recepcionista (la que acabó confesando que pensaba que estamos locas) para preguntarle qué podíamos hacer esa noche. A falta de servicio de restaurante en el hotel, nos encontramos deambulando por las calles de aquella ciudad sin encontrar ni sitios para cenar ni gente con la que hablar. Encontramos una caritativa cervecería alemana que nos sirvió la última cena del año. Una salchicha y medio panecillo descongelado para cada una. Ni rastro de uvas ni de champán (ni siquiera de postre y café). Por tener una docena de algo, pedimos un bote de cacahuetes y nos fuimos al Ayuntamiento con dos paquetitos de doce cacahuetes en el bolsillo. No puedo decir que no hubiera ambientillo en la plaza, pero tampoco puedo decir que hubiera campanadas. Cuando el silencioso reloj del Ayuntamiento marcó el primer minuto del año, la gente empezó a darse besos y abrazos felicitándose el año. Le pedí a una chica que había sido más previsora que nosotras, el culín de champán que le sobraba en la botella y ese fue todo mi brindis de Año Nuevo... Con una salchicha, medio panecillo, doce cacahuetes y un traguito de champán, empezó mi año. Menos mal que al menos me acordé de pedir algún deseo (hasta pedí deseos para que se le cumplan a Ella, que por pedir que no sea).

Antes de abandonar la habitación del hotel en búsqueda de la estupenda cena de Nochevieja, LA llamé para decirle mi último "TE QUIERO" del año. Después de los cacahuetes, de recibir un par de llamadas para felicitarme el año y de hacer tropecientos intentos de llamadas mías, recibí una llamada de Ella en la que tuve ocasión de dar (y recibir) mi primer "TE QUIERO" de este año... y espero que sea el primero de muchos de este año (por ambas partes).

Mi Nochevieja terminó recibiendo una segunda llamada de Ella en la que su compañía me dedicó - desgañitándose -, una canción (no reconocí que era mi canción favorita hasta que pasaron por lo menos 15 segundos), y entre risas y deseos de feliz año llegó a mi cuerpo el cansacio que no me dejó seguir disfrutando de la Nochevieja.

Mi primer día del año empezó también hablando con Ella mientras iba al aeropuerto a coger el cuarto vuelo. Muertas de hambre por la "suculenta" cena del día anterior, nos plantamos en la cafetería del aeropuerto como si no hubiéramos comido en días. Liberadas de las maletas, estuvimos esperando a embarcar entre gente tirada en el suelo durmiendo la mona de Nochevieja. Claro que, quien nos viera andar como andábamos, pensaría que ya nos hubiera valido echarnos al suelo a dormir, como hacían otros (estábamos agotadas... ¡y lo que nos quedaba hasta llegar a "DondeYoVivo", madre!).

Una vez en "DondeTuveElSegundoEncuentroConElla", hicimos algo parecido a comer (¡vaya tela con nuestra última y primera comida del año!) y luego nos fuimos a la puerta de embarque (esta vez mis zapatos no pitaron y eran los mismos)... Vimos por enésima vez "Cuatro bodas y un funeral". Nos dio tiempo a terminar de verla "gracias" a que, otra vez, el avión llevaba una hora de retraso. Por este retraso nos dieron unos bonos del 25% de descuento para el próximo vuelo con la misma compañía aérea. Evidentemente, el primer destino que se me ocurrió para canjear ese bono, fue "DondeEllaVive"... lo malo es que la línea "DodeYoVivo"-"DondeEllaVive" a veces nos lo pone más complicado de lo que quisiera (quisiéramos).

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