15.11.06

Respirando hondo

Ante algunos acontecimientos que se nos presentan en la vida, no nos queda más remedio que respirar hondo, muy hondo, contar hasta diez (o cien, o mil, lo que haga falta) para darnos tiempo a tranquilizarnos, a pensar, a tomar una decisión y, luego, actuar.

Ahí estamos, respirando y... uno, dos, tres... ¿qué estamos contando exactamente?, ¿segundos?... pues yo debo de llevar contadas unas cuantas horas en mi vida (¿quién sabe?, puede que lleve contados varios días).

Es otra de las consecuencias de vivir en sociedad. Es más, es una consecuencia de que nos afecte la gente con la que compartimos vida, trabajo, amistad o lazos familiares.

Hay gente que es capaz de ser un(a) ermitañ@ en la ciudad más súperpoblada del mundo, o en el pueblo más pequeño, que es aún más difícil. Pero yo nunca he sido capaz de aislarme de los "agentes externos" de mi vida. Por un lado, envidio a es@s ermitañ@s pero, por otro lado, pienso que ser una persona implicada emocionalmente con mi propia "sociedad", me proporciona ciertas ventajas.

Puede parecer la pescadilla que se muerde la cola, pero creo que sabiendo cómo me afectan a mí las cosas, puedo conocer cómo le afectan a otras personas. Descubriendo cómo podría ser feliz, puedo descubrir qué puedo hacer yo por hacer que otr@ sea (al menos un poquito) feliz. Al contrario, sabiendo de qué forma me pueden herir, puedo suponer qué puede hacer daño a otr@. En definitiva, entendiéndome a mí misma, podré entender a otr@s.

Por supuesto, cada persona es un mundo y ese mundo está formado por un corazón, una mente, cientos de sentimientos, muchas (o pocas) experiencias, "agentes externos" a esa persona, etc... y lo más fácil es que, por mucho que sepamos de nosotr@s mism@s, nos encontremos con reacciones y actos que nos sorprendan.

¿Quién no se ha encontrado alguna vez diciendo "Yo nunca lo haría"?. ¿Quién no ha oído alguna vez lo de "Eso no se lo haría ni a mi peor enemigo"?. ¿Quién no ha recibido alguna vez la (dolorosa) frase "No me esperaba eso de ti"?.

El "factor sorpresa" en las personas, cuando es en sentido negativo, además de causarte algún daño, te desorienta, te desconcierta, incluso puede que te deje anulad@, bloquead@... hasta que lo asimilas, reaccionas, lo superas... y esto requiere respirar hondo otra vez, mil veces.

Tengo aprendido desde hace tiempo, que estas sorpresas son inevitables, así que ya que tenemos que pasar por ellas, tomemos aire fresco, contemos... contemos ovejitas y así conciliaremos mejor el sueño.

[¡OJO!, no me hagáis mucho caso, que yo no soy ni psicóloga, ni socióloga, no filósofa, ni antropóloga... y, la verdad, me da miedo que acabemos todo@s con hiperventilación...]

No hay comentarios: