
Allá, a lo lejos, puede verse nuestro yo, el que luchamos por alcanzar. Buscamos el final de lo que tenemos ante nuestros ojos y no nos damos cuenta de que puede que allí, donde creemos que hay algo que merece ser perseguido, no haya nada, realmente NADA.
El horizonte puede cambiar según los ojos con los que se mire y según donde nos encontremos observándolo.
Nadie a quien se le pida que imagine un horizonte querrá reproducir en su mente un paisaje tenebroso, opaco, teñido de oscuridad. Todo el mundo quiere disfrutar de una imagen luminosa, bella, esperanzadora. Queremos pensar que lo que va a venir después del día de hoy, va a ser
mejor que lo que llevamos pasado, vivido.
El camino hacia lo inalcanzable no acaba nunca (si tuviera un fin dejaría de ser inalcanzable)... Y allí, en la infinidad, es donde está definido lo que cada persona siente que le haría feliz (continuamente feliz, que es la utopía real, ser feliz temporalmente, incluso puntualmente, no es utópico, simplemente para un@s más difícil que para otr@s).
Hay quien puede vislumbrar un horizonte lleno de gente, esa gente con la que un@ siente que está bien acompañad@, personas que no sustituirías por otras... hay quien sólo ve un par de personas (tres, cuatro a lo sumo) con las que estaría dispuest@ a ver si realmente hay algo detrás de esa línea que parece el final al que estaban predestinad@s a llegar... y quien se ve sol@, disfrutando del análisis propio, el que nadie puede debatirle porque no tiene opción a escuchar otras opiniones que no sean las suyas propias.
Haya quien haya en cada uno de esos horizontes, somos las propias personas las que lo elegimos. La elección se hace consciente o inconscientemente. Los actos (racionales o no) determinan la cantidad y la calidad humana de quien nos está esperando allí... y tras el encuentro, la decisión de seguir persiguiendo nuevos horizontes será consensuada con ell@s y/o con nosotr@s mism@s.
Yo sigo definiendo mi horizonte, sigo mirando más allá, con ánimo de avanzar, obligándome a creer que algún día lo alcanzaré... y creyendo que lo encontraré pleno, sin deseo de modificarlo.
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