6.11.06

Migajas de pan

Era Pulgarcito el personaje de cuento que iba dejando miguitas de pan por el camino para saber volver, ¿no?. El pobre Pulgarcito no tuvo en cuenta que los pajaritos se comerían sus miguitas y acabó perdido.

Hace unos días, escribía en un post sobre el significado nuevo que tiene para mí (y para "Ella") la frase "Te voy a llevar una barra de pan". La gracia que tiene que una frase tenga un significado especial para dos personas es esa, que la frase coge ese sentido especial sólo de "tú a tú", entre dos.

Mucho antes de adquirir esta frase como "nuestra", me doy cuenta de que de que se podría asumir otra simetría entre el pan y el tiempo que llevamos conociéndonos, descubriéndonos y, por supuesto, disfrutándonos. Y es que pienso que, durante este tiempo, hemos estado recorriendo caminos, la una hacia la otra, echando miguitas de pan, como Pulgarcito. Pero con mayor suerte. Nuestras migajas no se las han comido los pájaros. Cada muestra de cariño, de afecto, de simpatía... cada risa compartida, cada sonrisa de agrado, cada cara de bicho, es un trocito de pan de esa barra que acabamos compartiendo y que vamos enriqueciendo poco a poco, añadiendo ingredientes a la masa, hasta hacer el pan más rico, como el multicereales, crujiente, sabroso... el más apetecible.

En el libro que estoy leyendo ahora ("Donde el corazón te lleve", de Susanna Tamaro) leí lo siguiente:

"...la vida no es una carrera, sino un tiro al blanco, lo que importa no es el ahorro de tiempo, sino la capacidad de encontrar la diana."

Me pareció muy acertado. Lo que importa no es elaborar el pan y cocerlo rápido dejándolo crudo... lo importante es ir añadiendo calidad, sabor, hasta conseguir el mejor, el que sea digno de envidia por parte del resto de "panader@s" del mundo (bueno, de tu entorno por lo menos).

Lo más difícil es cómo saber que lo has conseguido. Es cómo saber que, efectivamente, tienes la capacidad de encontrar la diana y que la has encontrado. Lo difícil es cómo saber que has acertado en el tiempo de cocción ideal para el pan que has amasado.

Lo mismo ocurre con la tahona, el entorno donde tienes la posibilidad de amasar, de elegir la cantidad apropiada de harina, agua y sal. Si la tahona está llena de confianza, complicidad y pasión por lo que estamos haciendo, el resultado es mucho mejor.

Confío en que lo consigamos, lo del pan, lo de la tahona y, por supuesto, lo de encontrar la diana... confío en que daremos en el blanco.

No hay comentarios: