12.11.06

Reiniciando sistema interno

Como buena informática, cada cierto tiempo, pienso en hacerme un reinicio de mi propio sistema interno (es bastante conocido el chiste en el que al informático se le ocurre, como última solución a un coche que no arranca, bajarse y volverse a subir, como si le diera al botón de "reset" de su ordenador).

Informática o no, volver al punto inicial me parece una buena opción cuando estás en un estado en el que parece que estás atascad@.

Cuando somos niñ@s, nuestros padres nos enseñan que, si estás en un lugar desconocido y lleno de gente, si te pierdes, si te encuentras entre desconocidos y has perdido de vista a tus padres, vayas al lugar donde estuviste con ellos por última vez. En cuanto se den cuenta de que no estás revoloteando cerca de ellos, irán a ese punto de encuentro, el punto inicial.

Estando en compañía de mis padres, esto me ha pasado sólo una vez, con cuatro años, en unos grandes almacenes. En realidad me perdieron de vista apenas unos minutos pero (aun siendo tan pequeña y haciendo ya tantos años de eso) aún recuerdo perfectamente la cara de angustia y a
la vez de alivio al verme que tenía mi madre, cuando me encontraron al pie de las escaleras mecánicas con cara de "Pero, ¿qué ha pasado?".

Y estando sólo en compañía de mi madre, en pleno centro de Roma, me apeé de un autobús sin que a ella le diera tiempo a seguirme y, mientras le decía por gestos que se bajara del autobús en la parada siguiente, volví a ver esa cara de angustia en ella. Atravesé corriendo, chancleteando, varias calles de Roma, atajando, para llegar antes que el autobús a la parada en la que debía de bajarse mi madre, para que la cara de angustia fuera de alivio. En esta ocasión no volví al punto de inicio, simplemente decidí (en décimas de segundo) un punto de encuentro al que sabía que yo iba a llegar más fácilmente que mi madre (a los veintiocho años, el GPS interno funciona bastante mejor que a los sesenta y cuatro). Una vez allí, seguimos nuestro paseo por Roma como si nada hubiera pasado, empezando el camino desde un nuevo punto inicial.

Cuando reinicio mi sistema interno, procuro encontrarme en un punto en el que sé que estoy bien. A partir de ese punto, puedo decidir si sigo la misma trayectoria que me llevó al atasco personal o si empezaré un nuevo camino, desconocido, en el que los impedimentos para seguir
adelante serán totalmente nuevos para mí.

El cuento ese de "Volvería a vivir todo lo que he vivido", "No me arrepiento de nada, volvería a hacerlo", "De los errores se aprende, no temo equivocarme", etc... NO-ME-LO-CREO.

A ver, tod@s hemos sentido alguna vez una traición (por parte de amig@s, parejas, compañer@s de estudios, compañer@s de trabajo, etc)... ¿de verdad volveríais a pasar por la amargura de la traición?, ¿se aprende de eso algo más que la angustia que vives, la desconfianza que ganas
y la incapacidad de olvidarlo?. Pues yo, si pudiera evitarlo, no volvería a vivir algo así NUNCA.

A tod@s se nos ha ido de nuestro lado alguien a quien queríamos mucho. Yo tenía una relación especial con mi padre y a mi cabeza ha venido cientos de veces la idea de que se fue de mi vida sin haberle dicho nunca que le quería. Y quiero consolarme pensando que él lo sabía (tanto
de mi parte, como por parte de mis hermanos)
igual que supe cómo entendía mi mirada cuando tras el triple by-pass y al salir yo de su habitación, le dijo a mi madre "La chiquilla lo ha pasado mal, ¿verdad?"... NO, no volvería a vivir todo esto, ni la muerte de mi padre, ni el callarme que le quería, ni siquiera que viera en mí el sufrimiento.

Por supuesto, hay muchas cosas que sí volvería a hacer y de las que no me arrepiento en absoluto, ni siquiera de algunas cosas que no salieron como esperaba. Quizás mejoraría el modo de hacerlas o me saltaría algunos pasos de los que di porque sé que no aportan nada al
resultado final.

Y claro que se aprende de los errores, pero no siempre somos capaces de reconocer dónde está el error y lo cometemos una y otra vez (tropecé de nuevo con la misma piedra, como dice la canción). Primero hay que reconocer el error; después, analizarlo; luego, buscarle solución; y,
si es viable, ponerla en marcha. Pero, eso de "no temo equivocarme"... MENTIRA, MENTIRA CO-CHI-NA.

Así que, busquemos un punto en el que el sistema interno estaba estable, démosle al botón de "reset", y esperemos encontrarnos allí, en la estabilidad, la tranquilidad para empezar de nuevo, con el paso más firme que antes y con la voz de la experiencia hablándonos al oído.

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