Por un lado, me he encontrado con gente que se plantea la importancia que le doy a lo que puedan pensar las personas que me importan, animándome que siga mis impulsos le pese a quien le pese.
Por otro lado, me encontrado con gente que, por salirme del guión que prentenden imponerme (o imaginar para mí) me ha acusado de ir a mi bola. Y, curiosamente, estas mismas personas, me han "invitado" a vivir mi vida y a que sea feliz en ella, en repetidas ocasiones (y, por supuesto, en esta vida mía que me "animan" a vivir, se supone que estas personas no quieren participar).
En la mayoría de guiones, los personajes entran y salen, aparecen y desaparecen; y no todos lo personajes cambian el hilo conductor del guión.
Algunos personajes, por el peso argumental que tienen, cambian el sentido de la existencia de otros personajes. Y no me refiero a la "existencia" en plan "están" o "no están", sino en el sentido de que la aparición o desaparición del personaje puede tener consecuencias más o menos importantes.
El tiempo durante el que se desarrollan las historias está más o menos cubierto de cambios, encuentros y desvios en el argumento, según los vínculos que se creen entre los personajes.
Te puedes encontrar en una fase en la que parece que nada se define, en la que parece que la claridad de los vínculos personales brillan por su ausencia; y, cuando menos te lo esperas, aparece alguien que te hace verlo todo claro, que te hace sentir que es exactamente como querías que fuera la persona con quien compartir el resto de tu vida.
Y como esto (por desgracia) no suele pasar, el día que lo cuentas, hay quien no te entiende o piensa que exageras.
Mi guión ha cambiado y ahora alguien es co-protagonista.
Protagonizar un guión teniendo a una persona con quien compartirlo, tiene ciertas exigencias que estoy preparada y ansiosa por seguir... le pese a quien le pese...
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