2.12.07

Educación extrema

Actualmente, vivo en una finca con tant@s vecin@s, que es casi imposible coincidir con el(la) mism@ en el portal o en el ascensor a lo largo de la semana (incluso me atrevería a decir "del mes"), aunque acostumbre a salir o a entrar en casa prácticamente a la misma hora todos los días.

Así que nunca sabes con qué tipo de vecin@ te vas a encontrar esperando el ascensor o sujetándote la(s) puerta(s) de entrada.

Hasta ahora, me he encontrado con:

- abuela-que-viene-con-la-nieta-de-haber-ido-a-catequesis
- motorista-muerto-de-frío
- niñera-que-recoge-a-los-niños-del-colegio
- ejecutivo-con-cara-de-cansado
- hombre-que-pelea-con-el-carro-de-la-compra
- señora-que-te-cierra-la-puerta-en-las-narices
- familia-numerosa-que-busca-profesor(a)-de-inglés
- vecino-que-no-me-ayuda-con-los-múltiples-cartones-que-intentaba-llevar-hasta-el-contenedor-de-cartón
- y un largo (de momento no tanto, llevo aquí menos de un mes) etcétera.

Quitando a la señora-que-te-cierra-la-puerta-en-las-narices y al vecino-que-no-me-ayuda-con-los-múltiples-cartones-que-intentaba-llevar-hasta-el-contenedor-de-cartón, el resto ha mostrado bastante educación.

El otro día, llegué a los ascensores cuando había un chico esperando a que llegara alguno. Cuando me dio las buenas tardes, me sorprendió que saliera de su cuerpo, de complexión normal (tirando a pequeña), una voz de contrabajo. Subió al ascensor delante de mí y le dió al botón del último piso. Al ver que yo le daba al botón del ático (por definición, más alto que el último piso), me dijo: "Vaya, te hubiera dejado pasar".

Hombre, no pasa nada, estos ascensores dan como para que dos personas intercambien su posición sin tener que empujarse o molestarse. Me puedo esperar a que salgas para ponerme delante de la puerta sin darle a nadie la espalda.

Me pareció algo exagerado, pero la educación es una de esas cosas que más vale que puequen de exceso que de defecto (siempre y cuando no suene a peloteo, que eso ya da un poco de asquito, la verdad).

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