No recuerdo a quien le oí decir hace poco, "ha aprendido griego" refiriéndose a alguien que, teniendo que pasar forzosamente por ciertas situaciones, aprendió (o tuvo que aprender) cosas que nunca imaginaba que llegaría a saber.
Muchas veces, nos vemos en la obligación o en la necesidad de aprender algo porque se nos exige o porque no nos queda más remedio.
Está bien que algunas experiencias nos hagan adquirir conocimientos, ya sea porque vivimos experiencias que nunca llegamos a imaginar que las íbamos a vivir, o porque la vida en sí misma nos ha conducido por ciertos caminos.
No está tan bien que lo que aprendamos sea a base de palos, a base de disgustos o a base de llegar a situaciones extremas que te hacen desear el extremo contrario.
A veces, un conocimiento te lleva a otro. Por ejemplo, descubriendo que a una persona le sienta fatal que hagas algo, acabas conociendo qué temas son lo que debes evitar o qué cosas no debes hacer.
Como el Hombre (el ser humano) es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, nos encontramos muchas veces teniendo que re-aprender algunas cosas.
No quiero creer que haya muchas personas que se equivoquen con otras voluntariamente... aunque sé que a veces pasa.
¿Quién no ha tenido alguna vez la sensación de estar cagándola continuamente?.
Yo sí, más de una vez, pero si tengo que aprender griego (o checo o sánscrito o ruso) para no volver a equivocarme con ciertas personas, lo haré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario