Tengo que aclarar que el sobrenombre que le puse al lugar donde vivo ahora, "MegaCapi", hace unos días, no se debe a que mi cursilería haya crecido nada más pisar esta ciudad que piso ahora. (Me recuerda a cuando la chica para la que escribí aquella primera descripción, anduvo por todo el instituto diciendo "Mi papi ya es capi" cuando ascendieron a capitán a su "SeñorPadreMilitar"... no imaginaba manera más cursi de decirlo, la verdad)
Siempre me ha gustado esta ciudad. Recuerdo que la primera vez que vine teniendo uso de razón, me puse enferma la víspera del viaje. Fue llegar aquí e írsema la fiebre y el mal cuerpo. Mi "SeñoraMadre" y yo, dedujimos que mi malura había sido fruto de la emoción y el nerviosismo por ver la ciudad.
Hace ya muchos años, muchos viajes, que no tengo aquellos síntomas las noches previas a venir hasta aquí, pero tengo que confesar que, en esta ocasión, en la que he llegado hasta aquí para iniciar una nueva vida, he sentido de nuevo una mezcla de ilusión, emoción y sentimiento de incertidumbre.
Mañana termina mi segunda semana en mi nuevo trabajo y tengo que decir que no me he enterado mucho de que estoy en esta ciudad.
Sí me he enterado de en qué casa vivo ahora, con quien vivo ahora, con quien trabajo ahora, en qué trabajo ahora... pero aún no he podido disfrutar de la ciudad como "vecina del municipio".
Empiezo a localizar los sitios donde escribir o pasar un rato leyendo. Empiezo a no saber por qué obra de teatro decidirme, o a no saber qué línea de metro me lleva a los sitios en el menor tiempo posible.
Por suerte, tampoco me he enterado todavía del estrés que supuestamente genera esta ciudad.
Y, eso sí, me he encontrado con ciert@s divin@s que son excesivamente conscientes de que, donde vivo ahora, es la "MegaCapi"...
[ Posteado el 2 de diciembre de 2007 ]
No hay comentarios:
Publicar un comentario