Hay quien utiliza la sutileza para decir las cosas de una forma menos agresiva. A veces, el uso de la sutileza, requiere que el receptor (o la receptora) del mensaje, cumpla con dos condiciones: 1) que sepa de qué tema se pueda estar tratando al querer decir las cosas sin decirlas con todas las palabras; y 2) que sea suficientemente inteligente como para captar la sutileza.
Con la ironía ocurre lo mismo, pero las cosas se suelen decir de una forma más hiriente. El segundo sentido con el que se pronuncia o escribe una ironía, suele interpretarse con mayor tono de crudeza, aunque no siempre el(la) irónic@ en cuestión pretenda ser "crud@". La ironía tiene el peligro de poder ser interpretada con más crueldad que crudeza. El grado de susceptibilidad del receptor (o receptora) determina mucho el matiz de la ironía pronunciada o escrita.
Yo he corrido el riesgo de cómo se interprete lo que digo en muchísimas ocasiones. Podría poner muchos ejemplos de situaciones en las que, tanto mi "SeñorPadre" como mi "SeñoraMadre", han utilizado la sutileza y/o la ironía, y creo que he heredado de ellos algunas de mis formas de expresarme. No sabría decir de cuál de los dos lo he heredado exactamente (como mis tempranos dolores de espalda... que a veces me hacen sentir como una abueleta).
Por supuesto, hay mil maneras más de decir las cosas. Yo, por suerte, no uso siempre el modo indirecto. Y claro está que no siempre me ha funcionado bien ser directa. Aunque digas las cosas así, sin más, con todas sus letras, con todas las palabras, no siempre se hace la lectura correcta. Esto ocurre porque no siempre se utiliza el mismo lenguaje que utiliza la persona para quien va dirigido el mensaje, y porque no siempre se te dice que no te han entendido.
No sé, a veces tengo la sensación de que ando en una particular "torre de Babel" dentro de mi propia lengua, el castellano.
[ Posteado el 2 de diciembre de 2007 ]
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