Es curioso que, siendo que los humanos tenemos un alto de porcentaje de AGUA en nuestro cuerpo, haya en nosotros tan pocas cosas incoloras e inodoras.
Cada persona tiene un color de piel diferente, un color de ojos diferente, incluso un color de labios, uñas, vello, pelo, y otras cosas... diferente.
Cada persona tiene un olor de piel diferente, de aliento (sin referirme necesariamente a la halitosis :-S), de sudor (sin ser siempre desagradable), y otras cosas... diferente.
También es curioso que a pesar de esta composición corporal, la química de nuestro interior nos haga tener sentimientos tan variados y que padezcamos tanto dolor como (por desgracia) llegamos a sufrir.
En una conversación que tuve hace tiempo con "DonEx", me dijo que había decidido dejar de comer carne porque había tenido la desgracia de visitar un criadero de pollos y lo había pasado muy mal viéndolos matar y empaquetar para los supermercados. Le pregunté si también iba a dejar de comer pescado y me dijo que una vez vio en un documental que un PEZ no siente dolor, que no tienen terminaciones nerviosas (cosa que dudo cuando recuerdo a mi hermano contándome, con los ojos llenos de lágrimas, que uno de los peces de sus hijos se contorneaba lastimosamente cuando lo metió en agua caliente siende éste de agua fría).
Hay gente que piensa que las plantas tampoco sienten. Vale, tampoco voy a decir que las plantas tienen ojos (como una vez me dijo alguien muy peculiar que aún me deja pensando cuando recuerdo algunas barbaridades que me decía en ocasiones), pero sí que es verdad que crecen más frondosas si les hablas, si les mimas. Y yo me pregunto si será un reflejo de cómo nos sentimos l@s que las cuidamos o si nuestro estado de ánimo tiene que ver con su estado, pues siempre relacionamos el otoño con la tristeza de las hojas de los árboles cayendo y la primavera con la alegría de las flores.
La cuestión es que tendemos a relacionar ánimos del alma con sensaciones externas... que si el frío, que si el calor, que si la luz, que si la oscuridad...
Hace poco escuché a un famoso presentador de televisión decir que la felicidad está en no tener miedo. Tod@s buscamos la felicidad (aunque sea temporal, que para mí, la verdadera utopía es sentirse feliz todo el tiempo, no sentirse feliz en algún momento o durante una temporada), pero es difícil no tener preocupaciones o que no te surjan problemas (que no estamos solos en este mundo y los conflictos existen aunque procuremos evitarlos). Somos seres vivos y encima se supone que somos racionales (un@s más que otr@s, está claro) y yo, por mucho que intento aplicarme siempre el consejo que me dio mi padre, a veces se me presentan los problemas como si tuviera delante una partida de BOLOs y cuando cojo la bola, apunto y lanzo, no siempre consigo darle al bolo que está delante, se me quedan colgados dos o tres problemas y las oportunidades para derribarlos se me agotan.
Por suerte, a veces te encuentras con personas especiales que te hacen levantarte de nuevo, te ponen la bola en la mano y te brinda otra oportunidad para derribar los conflictos, para hacer que te sientas feliz (que, repito, no estamos solos en este mundo y los sentimientos existen aunque no podamos ni queramos evitarlo).
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