Me he pasado meses (por no decir años) resistiéndome a que me influyeran ciertos sentimientos. He estado un tiempo aguantando en pie el muro que me protegía. Corazas y escudos cada vez más gruesos, más resistentes.
Ahora que se afinan mis defensas y me hacen más vulnerable, busco un "porqué" y sólo encuentro un "por quien".
"Ella" se asomó al recibidor de "mi casa", echó un vistazo al pasillo y al comedor, me ha hecho feliz en el dormitorio y ha compartido conmigo la comodidad de la sala de estar. Y si "mi casa" tiene trastero (donde se guardan las cosas que conservas pensando que puede que algún día volverás a llevar de nuevo a tu sala de estar), "Ella" lo ha abierto y ha resucitado algunas cosas que pensé que no volvería a "tener".
No sé qué le parecerá todo esto, yo sólo consigo sentirme bien por mantener la puerta de "mi casa" abierta (para "Ella", ahora sólo para "Ella").
No hay comentarios:
Publicar un comentario