Hablaba ayer de irresponsables y de olvidos de reuniones. Pues hubo otro olvido ayer. "DonEx" necesitó que usara mi ironía para sentirse menos mal por haberse olvidado de que había quedado conmigo para cenar. Y yo, mientras hacía que él no se sintiera culpable por haberse olvidado de nuestra cena, hacía recopilación de los olvidos que había recibido y percibido últimamente.
Y es que hay cosas para las que no creo que sea necesario hacer un esfuerzo para recordarlas. Hay personas para las que cualquier cosa (las cosas más pequeñas) me refrescan la memoria como para recordar todo lo que me relacionan con ellas (fechas de cumpleaños, de santos, aniversarios, citas, llamadas pendientes, llamadas realizadas, etc).
Vale, puede que mi memoria sea mayor que la de otras personas, pero tampoco es que en mi cabeza quepa todo. Retengo (sin darme cuenta) mucho de lo que implica a la gente que me importa, y retengo poco de lo que implica a las personas que pasaron por mi vida sin dejar mucha huella (aunque nunca llego a olvidarlas). Podría llamarse "memoria selectiva".
Y mi "memoria selectiva" acaba de olvidar por qué estoy escribiendo sobre esto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario