Cada día que pasa, soporto menos la idea de pasar un día lejos de ti. Pienso en aquellas semanas que estábamos lejos la una de la otra, y no puedo imaginarme cómo sería volver a aquellas semanas. Transcurrían bajo el deseo de que llegar el día en que volvías y bajo la tristeza porque llegara el día en que te ibas. Los días que no estabas, eran los más largos y los que estabas, los quería aprovechar para alargarlos al máximo... pero éstos pasaban rápido... demasiado rápido.
Ahora, los momentos del día que estoy sin ti, son eternos, y los momentos que estoy contigo están demasiado cerca de la noche.
Antes de conocerte apenas había diferencia entre un día de trabajo y un día festivo o de fin de semana. Ahora me impaciento porque lleguen los fines de semana, las vacaciones o un día festivo. Son los días que más puedo disfrutarte. Son los días que mi alma está tranquila porque es toda para ti.
Y es que, con el paso de los días, somos cada vez mejores amigas, mejores compañeras (de piso y de vida) y mejores amantes.
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