Dame tu voz y con ella diré lo que en tus palabras he recibido.
Dame tu esperanza y en ella pondré aquello que siempre quise y tú ya me diste.
Dame tus manos y con ellas buscaré lo que en la oscuridad no puedes ver.
Dame tu aliento y el ánimo que en mí depiertes recorrerá la ilusión para sentirla renovada.
Dame tu nombre y con él jugaré a inventarlo de nuevo, a sentirlo como la palabra más bella de mis pensamientos.
Dame tu alegría y la convertiré en algo que no pueda dejar de ser felicidad.
Dame tu calor y conseguiré que el invierno nunca exista entre nosotras.
Dame tus juegos y lograré que sean los que más me divierten y los que nunca me cansen.
Dame tus angustias y haré con ellas todo lo que esté en mi mano para hacerlas desaparecer.
Dame tu cuerpo y hallaré en él todo lo que te haga gozar y borraré lo que te cause dolor.
Dame tu mirada y verás con ella lo que te haga sonreír, lo que te haga feliz.
Dame lo que te haga sufrir, que lo eliminaré de tu vida.
Dámelo todo, que volverá a ti como siempre hayas querido que fuera.
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