3.11.08

10 consejos para convertirse en una inesperada cocinera

1. Atreverse a entrar a la cocina. Parece una tontería, pero no lo es. En la cocina te puedes quemar con aceite, puede que tengas que recoger un huevo caído al suelo (y hay pocas cosas tan asquerosas como la textura de la clara bajo el papel de cocina), te puedes resbalar con un poco de cebolla que se te haya caído al suelo, y hay otros muchos peligros, pero pocos que no se puedan evitar con un poco de cuidado.

2.
Proveerse de ciertos utensilios básicos. Prueba a meterte en una cocina donde no haya ni un cuchillo y aparte de abrir una lata de atún (si es de abrefácil) y ponerla entre dos rebanadas de pan de molde, poco más podrás hacer (y, ojo, eso no es cocinar).

3.
Asegurarse de que al menos un cuchillo está bien afilado. Mi "SeñorPadre" siempre decía que era más peligroso un cuchillo poco afilado que uno que lo estuviera bien. Además de llevarte media patata detrás de la piel con un cuchillo mal afilado, te puedes llevar una loncha de tu dedo. ¡Ten cuidado!.

4.
Calcular las cantidades necesarias. No es lo mismo cocinar para 8 que para 80, por mucho que donde comen 2 coman 3.

5.
Estudiar las proporciones. Para salpimentar una pierna de cordero no se necesita la misma cantidad de sal y pimienta que para una costillita de susodicho animal.

6.
Diferenciar entre dulce y salado, entre picante y suave. Aunque alguna vez hayas oído que la sal potencia el sabor de algunas frutas, no te pases, un postre siempre tiene que parecer un postre.

7.
Aprender un vocabulario básico. Un revuelto y un salteado pueden llegar a parecerse pero, atent@, en uno de ellos hay un ingrediente importante: el huevo. También se debe tener en cuenta que no es lo mismo el "fuego lento" que el "fuego medio", ni picar un ajo que cortarlo en láminas.

8.
Ojo con las combinaciones. Hay ingredientes que nunca imaginarías lo bien que combinan, pero otros muchos pueden estropear un buen manjar si te empeñas en mezclarlos.

9.
Probarlo todo. No te cortes. Prueba a hacer cualquier cosa. Puede que te salga riquísimo al primer intento o que no haya quien se lo coma. Si no te atreves una primera vez, nunca sabrás qué puedes mejorar o qué puedes hacer mil veces más.

10.
Encontrar a alguien que se atreva a probar lo que cocinas. No temas a desmoralizarte si a nadie le gusta lo que cocinas. Te contará(n) qué le(s) gusta o qué preferiría(n) comer y a la próxima acertarás seguro.

¡SUERTE!

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