A pesar de que soy "la peque" de la familia y de que me llevo bastante con mis "SeñoresHermanos", siempre he sido bastante independiente y he procurado sacarme las castañas del fuego yo solita.
En ocasiones muy puntuales he acudido a mis hermanos, sobre todo al mayor, que siempre ha tenido la vena de la responsabilidad muy desarrollada. La diferencia generacional y sus experiencias, siempre me han aportado un punto de vista diferente y, posiblemente, más maduro.
Sintiéndome siempre más protegida que mimada, me he dedicado a escuchar sus consejos y, sinceramente, tras sopesar mucho sus palabras, siempre he hecho lo que me ha dado la gana. Unas veces mi comportamiento ha coincidido con sus recomendaciones; otras, les he sorprendido con mis reacciones e incluso, les he cabreado.
Ahora que va a haber un cambio importante en mi futuro personal y laboral, preveo un bombardeo de consejos fraternales que me va a atosigar más que a aliviar.
Preveo que voy a acabar asintiendo con la cabeza en plan "sí, sí, te voy a hacer caso, miraré lo que me dices", y dándole (más) vueltas a la cabeza con todo lo que me van a decir. Tras las vueltas, ya veremos qué es lo que acabo haciendo.
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