L@s fumadores pensamos más. Ojo, no digo que seamos más inteligentes (de hecho, me siento bastante tonta por tener este vicio que para much@s es bastante asqueroso), sólo que pensamos más y sólo en algunas situaciones.
Por ejemplo, cuando nos estamos acercando a algún bar o a alguna cafetería nueva o que no conocíamos, unos metros antes de llegar, agudizamos la vista para ver si en la puerta está el cartel con el recuadro azul que nos da permiso para fumar en el interior. Si el cartel es mixto, es decir, que el local tiene zona de fumadores y de no fumadores, entramos buscando las mesas que tienen cenicero para no equivocarnos de zona. Si el cartel no existe o no está a la vista, hacemos un cálculo mental de las dimensiones del local para ver si mide más o menos de 90 m2 . O miramos si tienen máquina de tabaco que, si tiene, suele querer decir que se puede fumar. Si tiene máquina de tabaco, tenemos que comprobar si es de esas que ya funcionan con mando y nos ponemos a buscar el mando colgando de algún hilo de pescar cerca de la máquina, o nos ponemos a buscar qué camarer@ es el(la) que lleva el dichoso mando colgando del cuello.
Si echamos mano al paquete de tabaco y resulta que no lo llevamos encima, nos quedamos dándole vueltas a dónde puñetas nos lo habremos dejado (¡si lo tenía casi lleno!).
Si nos preocupa cuántos cigarrillos fumemos al día y, cuando llega la tarde, vemos que el paquete está casi vacío, nos ponemos a pensar cuándo empezamos ese paquete y en qué momentos nos hemos fumado los cigarros que faltan o a cuánta gente hemos invitado a compartir el vicio.
Y pensamos un montón de cosas si sacamos el paquete de tabaco y no encontramos el mechero. Mientras rebuscamos en el fondo del bolso, miramos cada bolsillo del bolso, los pantalones, la chaqueta y la camisa (¡mierda!, si no llevamos camisa hay menos posibilidades de llevar el mechero encima), empezamos a hacer memoria de la última vez que encendimos un cigarro con nuestro mechero o la última vez que nos pidieron fuego ("YoHabloAsí", por ejemplo, es experto en hacerte desaparecer los mecheros). Y si por mucho que hagamos memoria sigue sin aparecer el mechero, empezamos a mirar a nuestro alrededor buscando algún(alguna) fumador(a) a quien pedirle fuego. Si esto te pilla en el extranjero, tienes que pensar, además, cómo de dice en el idioma "¿Puede darme fuego?", o tienes que ingeniar algún gesto universal para intentar que te enciendan al cigarro (recuerdo que cuando fui a Londres, la primera vez que abrí la boca fue para pedirle fuego a un inglés gigantón, que me respondió con un "Yes, of course" con voz de ultratumba que me dejó, por un lado, contenta porque me había entendido y por otro, acojonada por aquella voz de Barry White).
Si estamos en el trabajo y nos apetece fumar, nos ponemos a calcular cuánto tiempo ha pasado desde la última parada para fumar y, si el jefe no está en la oficina en esos momentos, nos ponemos a hacer memoria de dónde ha dicho que iba, para intentar no coincidir con él en la puerta cuando vuelva a la oficina.
Si nos llaman cuando estamos fumando y nos pillan con un cigarro en una mano y el paquete de tabaco y el mechero en la otra, tenemos que hacer malabarismos para guardar el tabaco, no quemarnos con el cigarro y contestar al teléfono, mientras nos colocamos el teléfono entre la oreja y el hombro hasta lograr liberar alguna mano y poder sostener el teléfono con normalidad.
Si fumamos en algún lugar donde hace mucho frío, ideamos los turnos en los que sacaremos de la manga del abrigo los dedos que sostienen el cigarro. Y si conseguimos fumar con los guantes puestos, tenemos que estar al loro para que no se prenda ningún hilillo del guante.
Y si añadimos la época en la que en nuestra casa no saben que fumamos y queremos seguir ocultándolo, se me ocurren un montón de artimañas. Que si fumamos asomad@s a la ventana con medio cuerpo fuera de casa; que si encendemos velas para que consuman el humo y a los dos días, cuando la casa va a estar llena de nuevo, no se note mucho el olor; que si te inventas un amigo o una amiga que fuma y por eso llegas a casa con ese olor a tabaco; que si el paquete que te han pillado porque se te ha olvidado esconderlo, no es tuyo sino de aquel o aquella amig@; que si el paquete que le mangaste a tu madre era para dárselo a tu amig@ porque has perdido una apuesta; que si el cigarro que tienes en la mano en esa foto no era tuyo, que sólo lo cogiste para posar haciéndote "el(la) mayor"; etc, etc, etc.
Y por si no pienso yo demasiado las cosas, encima soy fumadora :-S.
No hay comentarios:
Publicar un comentario