Septiembre ha llegado y, con él, llegaron la vuelta al cole, la depresión post-vacacional y, como no, las colecciones.
Aún no me he encontrado con los anuncios de colecciones como la de las cucharitas de plata, los dedales del mundo o los perfumes en miniatura. Puede que estas tres colecciones se las reserven para principios de año. No sé por qué, pero en plena "cuesta de enero", te anuncian estas colecciones y en la "cuesta de septiembre" (porque después del ritmo estrepitoso con el que nos gastamos el dinero en verano, en septiembre hay otra "cuesta") te anuncian otras colecciones igual de absurdas o más (si cabe).
Así que, en septiembre, volvemos a tener la oportunidad de empezar (porque lo de acabarlas es una utopía) la maravillosa colección de abanicos, la de novelas románticas al estilo de Corín Tellado, la de novelas de misterio a lo Agatha Christie (vamos a ver, ¿no se supone que en verano tenemos más tiempo para leer?, ¿por qué nos tientan ahora?), la de soldaditos de plomo, la de coches en miniatura bañados en plata (¡reproducciones al máximo detalle!), la de muñecas de porcelana (este año han innovado, han sacado una de personajes de cuentos clásicos... yuyu me da ese primer número de la colección del Gato Con Botas... ¡de porcelana!) y, como no, la de partes del cuerpo humano, que siempre me he preguntado si alguien pasará de las costillas flotantes y la segunda falange del dedo gordo del pie izquierdo... porque llegar al número en el que te incluyan un minúsculo corazón de plástico, tiene que ser el mayor mérito al que llegue ese niño, vecino del quinto, que dice que quiere ser médico como su papá.
Otra colección que ha conseguido llamar mi atención este año, es la que te incluye las piezas de un dinosaurio enorme (para una habitación normal de un niño normal, todo juguete que mida más de 30 cms. ya es demasiado grande), con la piel incluída (tengo que acercarme a un kiosco y comprobar, con mis propios ojos, cómo es esa "piel"... seguro que me da un ataque de risa). Si fuera madre de un niño entre 5 y 10 años, cambiaría corriendo de canal cada vez que saliera el anuncio porque, no sé qué tendrá el mundo de los dinosaurios, que cuanto más horroroso sea el "bicho", más le entusiasma a los niños de esa edad. No me arriesgaría yo a que mi niño fuera el único del barrio que consiguiera completar tal animalito. Acabaría cogiéndole miedo a entrar a su habitación y tendría pesadillas con los gruñidos y sonidos guturales con los que el niño jugaría a la Era del Pleistoceno (¿en esta Era había dinosaurios?... No sé, le preguntaré a mi "SobrinoMiClon", que es todo un experto).
Todas estas colecciones (y todas las que soy incapaz de enumerar en estos momentos) tienen un asombroso precio de lanzamiento para el primer número, fascículo o pieza de montaje. Precio y oferta más cercanos al timo que al chollo, pero con los que debe de picar mucha gente, porque si no fuera así, esto no se repetiría año tras año, ¿no?.
Hay colecciones para las que no se molestan ni en cambiar los anuncios. Por ejemplo, el de la colección de los abanicos (dejemos a un lado lo horteras que son). No recuerdo ahora mismo cuáles son los significados de los gestos con los abanicos que sacan. Sé que son frases como "¿Me concede este baile?", "Me gustas", etc. Digo yo que podrían renovarlo un poquito y decirnos cómo se dice, con un abanico, cosas como "¿Entiendes?" o "¿Quieres 'temita' conmigo?"... que yo no empezaría la colección por ello, pero puede que sí cogiera uno de esos abanicos cutres de papel con el arcoiris y el nombre del local impresos, que regalan en ciertos lugares... Aunque, reconociéndome a mí misma, lo que me cuesta retener en mi cabeza lo que significan los gestos estos, ya me imagino delante de alguna chica haciéndome "tonterías" con un abanico (siempre bajo el hipotetiquisísimo caso de que hubiera alguna interesada, claro), sin saber qué narices me está queriendo decir... que estoy así de empaná para estas cosas...
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