28.7.07

Lo último que se pierde

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza.

¿En qué sentido?.

Realmente, debería ser así. No se debería tirar la toalla en cualquier propósito que deseemos. Digamos que tendríamos que tener fe en que acabaremos consiguiendo lo que buscamos, o que seremos capaces de mantenernos al frente, o que no dejaremos de hacer lo que, con ahínco, nos ayudaría a terminar aquello que empezamos con tanta ilusión.

He conocido gente, con verdadero desánimo, abandonando algo que había estado persiguiendo, porque se llenaba de sensación de que no había nada más que hacer. Yo misma he perdido el ímpetu para lograr algunas cosas, dejándolas por imposibles. En algunos casos me he quedado con "la espinita clavada" y en otros, me he alegrado de dejar de gastar energías.

Algo que también me parece importante no perder, es el sentido del humor. El humor se puede traer a un@ mism@ en muchas formas. Una de mis favoritas es la ironía. Creo que la capacidad de ver las cosas con un segundo sentido, el paradójico, el contradictorio pero a veces el más realista, lo he heredado de mi padre (aunque mi "SeñoraMadre" me habla muchas veces con una sutileza irónica que me demuestra a menudo cuál era uno de los puntos que mantuvieron siempre tan unidos a mis padres).

Esta mañana, he tenido que hacer por cuatriplicado una tarea semanal. De normal, esta tarea semanal, me deja un poco desmoralizada mientras la hago y al terminarla. Hoy, contando las cajas de medicamentos que tenía que pedir mi "SeñoraMadre" en la farmacia, para el tiempo que (en principio) no va a estar en "DondeYoVivo", primero me he escandalizado al calcular que de algunas medicinas iba a necesitar varios centenares de comprimidos... luego, he cogido el carro de la compra y, cuando mi "SeñoraMadre" me ha preguntado "¿Qué haces?", le he dicho: "Es que, mira" (enseñándole la "lista de la compra")... Hemos acabado muertas de risa.

Y es que, en realidad, sé que puedo frivolizar con ello y gastarle la broma a mi "SeñoraMadre", porque esta tarea semanal mía (que siempre, después de preparar el pastillero, pienso "Si ahora, por una de aquellas, me diera por llevarme la mano a la boca, me caería en redondo"), tiene como consecuencia que lleve al día su tratamiento y esto, a su vez, está consiguiendo que mejore muy notablemente... y me hace no perder la esperanza en que algún día volveré a hacer con ella viajes como lo que hacíamos antes y todas esas cosas que hacíamos juntas y que tanto echo de menos.

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