14.4.07

Que no te dejen hablar

Anoche, durante uno de mis desvelos, leí un mensaje en un foro en el que, la autora, agradecía la existencia del foro y el buen comportamiento de las foreras (la verdad es que casi nunca se leen en ese foro mensajes que puedan ofender y, tal como está el patio, esto es de agradecer). La autora decía también que agradecía poder escribir y no sentirse vulnerable (de algún modo) por el hecho de que no le conocía nadie y se podía expresar sin sentir que estaban buscando la forma de hacerle daño. Y decía que, seguramente, siempre resulta más fácil escribir que hablar.

Y es que, hay ocasiones en las que, aunque un@ quiera, no te dejan hablar. Si ya eres de las personas a las que les cuesta hablar, si encima te encuentras con alguien que no te da la oportunidad de hacerlo, la frustración es mayor. Quieres expresarte, explicarte, desahogarte, tranquilizarte o, simplemente, dejar que las palabras salgan de tu interior para verlo todo de otra forma y, de repente, te encuentras con que no están dispuest@s a escucharte.

Por lo que he vivido en alguna ocasión, a veces no te dejan hablar para evitar que digas algo de lo que puedas arrepentirte, o bien porque el tema está demasiado "en caliente" y es preferible dejarlo enfriar, o bien porque el tema requiera un esfuerzo de reflexión que están segur@s que no has hecho. Cuando el tema se ha enfriado y/o has reflexionado, sueles agradecer el tiempo que te han regalado no dejándote hablar.

Pero cuando no te dejan hablar porque, simplemente, no quieren oír lo que les tienes que decir, te dejan con la sensación de que no respetan tu necesidad de decir algo (ya sea bueno o malo, porque también hay gente que no quiere oír cosas buenas por miedo a no poder responder con algo igual de bueno o aún mejor).

Toda esta parrafada parafilosófica que acabo de soltar, viene a raiz de una discusión de pareja que acabo de presenciar. Él se ha levantado de la mesa pretendiendo zanjar un tema que parecía estar harto de discutir. Ella se ha levantado pronunciando un "¡¿No me dejas hablar?!" y se ha ido con un cabreo y una indignación mucho mayores que los que le provocaba el asunto por el que discutían.

Anoche hablaba con "MariReto" que la traición y la decepción son los dos sentimientos que más cuestan superar, asumir y olvidar. Añado a la lista el sentimiento de frustración.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gusta que pienses en las cosas que digo,algunas veces con sentido.un beso enorme

La_L dijo...

Hola María.

Ya sabes que siempre te hago más caso de lo que crees.

Besos.