El calor puede percibirse y sentirse de muchas maneras y existen varios tipos de calor.
El calor del verano puede ser agobiante y húmedo en algunas poblaciones, y seco - aunque también agobiante - en otras poblaciones. Te hace sudar o te seca la boca y te irrita los ojos.
El calor de poniente se hace difícil de respirar, parece que te quema las fosas nasales y que te inunda los pulmones de fuego.
El calor corporal oscila entre un rango muy pequeño, haya la temperatura que haya en el exterior, o sube un poco si tienes fiebre (más vale que sea poco lo que suba en este caso).
También está el calor humano que algunas personas son capaces de transmitir con sólo una mirada, un gesto o una palabra. También hay personas frías, que no consiguen transmitir ni un ápice de calo humano. Es verdad que que a veces es difícil de percibir, ya sea por falta de sensibilidad o por falta de interacción con otras personas. Es posible que este tipo de calor se confunda con la candidez. Se puede ser muy cándid@ en el actuar pero a la vez demasiado racional como para enfriar cualquier demostración de afecto o ternura hacia los demás. ¿Y la vulnerabilidad?. O mejor dicho, ¿y el miedo a mostrarse vulnerable?. El calor humano puede apagarse (o parecer apagado) tras esa gruesa coraza que la protección que buscamos nos impone.
Otro tipo de calor es el sexual. Éste, a veces, se mantiene apagado hasta que aparece la persona que enciende la mecha. Hay ocasiones en las que la mecha se apaga antes de prender los fuegos artificiales... y el fuego, el calor sexual, como vino, se fue. Si la mecha se mantiene encendida hasta el disparador, la explosión de la "pólvora sexual", dispara el calor hasta temperaturas que un@ nunca fue capaz de imaginar... e incluso teniendo lejos a la persona que te ha encendido, se puede tener la sensación de que el fuego sigue dentro. Con un sólo pensamiento, con sólo un recuerdo, se siente que algo arde dentro de un@ mism@. Para este tipo de calor también tienen mucha fuerza las palabras. Una sola palabra (puede que con el nombre de "esa persona" baste) puede evocar un recuerdo excitante que queme esa ansia de pasión compartida con la persona que reaviva tu fuego.
El invierno está aquí y ha llegado a mí camuflado entre muchos tipos de calor. El calor humano y el sexual que he encontrado me van a proteger del frío... que aunque puede que el sexual se vaya apagando (¡nada más lejos de mis deseos!), sé que el calor humano que he hallado en "Ella", viene de una fuente inacabable.
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