9.4.08

La poesía es el sentimiento...

...que le sobra al corazón y te sale por la mano.
[Carmen Conde]

Estuve bastante tiempo sin escribir nada. Estuve sin escribir en primera persona de esa forma íntima y personal con la que llenaba páginas y páginas de mi "famoso" cuaderno rojo (famoso en mi entorno más cercano, más íntimo... que tod@s me veían llevar ese cuaderno de un sitio para otro, al igual que llevo casi dos años el mismo reloj día tras día).

Y un día, pensé en el fuerte poder de las palabras. Un poder fuerte que depende de quién las lea, de la interpretación que se haga de ellas y del sentimiento que las origine.

Pensé que la vida está llena de palabras, acompañadas de música, acompañadas de gestos, o acompañadas de símbolos.

Y decidí regalar muchas palabras, escritas con mi propia mano, a esa persona que ha añadido a mi vocabulario habitual palabras como "amor", "cariño", "plenitud", "placer", "gozo", "pasión", "sensualidad", "erotismo", "sexualidad", "compañía", "comprensión", "entendimiento", "comunicación", "abrazo", "beso", "caricia", "ternura", "ilusión", "pareja"...

Mi mano estuvo escribiendo durante días palabras que formaban parte de canciones que nos emocionan a ambas, de poemas que en ciertos momentos intercambiamos, de fragmentos de libros que significan algo para las dos... y otras palabras que formaban parte de nuevos poemas para ella, algunos que nacieron de poetas más o menos conocidos y otros que nacieron de mi propio sentimiento.

No todas mis palabras formaban poemas al nacer, muchas formaban parte de la prosa de mi alma, porque los sentimientos también se expresan de forma prosaica, pero hay que darlos a conocer cuando sabes que merecerá la pena hacerlo.

Estuve mucho tiempo sin escribir, por falta de tiempo, de ganas, de hallar un lugar apropiado para hacerlo... pero no por falta de sentimientos que expresar. Estuve un tiempo sacando de mí estos sentimientos que me invaden aún, día tras día, de una manera no-escrita, de forma oral, a través de gestos y de miradas. Cuando me puse a escribir, aparecieron palabras que, escritas como estuvieran escritas, a ella le sonaron a poesía... y yo disfruté de cómo le sonaron. Aún disfruto de cómo le suenan mis TE QUIERO y de cómo me suenan los suyos...

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