Estoy "laboralmente desmotivada".
Vale que todo el país (o, mejor, todo el mundo) está viviendo una época de crisis como pocas veces se ha dado en nuestra era contemporánea. Vale que ya es bastante con tener y mantener un puesto de trabajo y que, por desgracia, hay millones de personas en peor situación que la mía. Vale que me quieran vender que todos los empleados de la compañía en la que trabajo, estamos en el mismo barco y debemos remar en la misma dirección (estoy harta de oír esta frase... ¡cuánto mal nos está haciendo a los empleados de a pie, el coaching que han recibido los directivos de la compañía!). Vale todo lo demás que muchos estarán pensando y sufriendo en estos largos meses de crisis económica...
El martes que viene, la directora de la división en la que trabajo (directora que ha pasado por: a.- vivir casi en el infinito y más allá durante unos años; b.- realizar un máster relacionado con el sector al que pertenece la empresa en la que trabajo; c.- ocultar a los que ocuparon antes su puesto, que era clarisisísima candidata a birlarles el cargo; y d.- véte tú a saber qué más) nos ha convocado a esos empleadillos que nos mantenemos como podemos, para hablarles de las delicias de pertenecer a esta (maltrecha) división. Vamos, que nos va a hablar de eso lo supongo yo. Nadie nos ha dicho cuál es la finalidad de dicha reunión, pero visto lo visto en el tiempo que llevo aquí, seguro que van por ahí los tiros.
Y a mí, que soy una persona que reflexiona mucho (o que, simplemente, se come la cabeza), se me viene la idea a la cabeza de preguntarle, una vez acabado el discurso que nos suelte, si son conscientes de la desmotivación generalizada que hay entre los empleados y, si es así, si tienen pensado llevar a cabo alguna medida que nos retorne al (improbable, aunque posible) entusiasmo con el que empezamos a trabajar cuando llegamos a la empresa.
Pero me da corte... y sé que para muchos sería una liberación que alguien dijera en voz alta algo como esto. Sé que para todos aquellos que no hemos visto subida salarial alguna en nuestra vida laboral en esta empresa, mientras los altos cargos se llenan los bolsillos de bonus (o de indemnizaciones astronómicas aquellos a los que se les ha dado el "hasta la próxima"), nos serviría de consuelo que alguien les evidenciara que no somos tontos ni estamos ciegos... Sé que para todos aquellos a los que se les están acabando las ganas de trabajar bien, porque no hay ni recompensa ni reconocimiento, les consolaría que alguien se manifestara de igual a igual...
Me quedaré esperando a que alguien haya pensado como yo y sea un poco más lanzado que yo... pero seguro que me voy de la reunión con las ganas de haber oído algo y de haber dicho mucho.
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