Escúchame con atención porque te lo voy a susurrar tan bajito como suelo hacerlo siempre.
Te aseguro que esta vez, como todas las demás veces, lo que voy a susurrarte al oído, suena en mi interior como si fueran las palabras más rotundas, seguras y sinceras que he dicho nunca.
Estáte tranquila, porque todas las veces que vaya a decirte lo mismo que te voy a susurrar, voy a sentir la misma fuerza que sentiré ahora.
Te imagino en el momento que me escuches lo que voy a susurrarte, y el eco de mis palabras ya empiezan a sonar dentro de mí. Y cuando la emoción me deja pronunciar esas palabras, elijo uno de esos ecos y lo dejo salir de mi interior.
Ven, acércate. O mejor aún, deja que me acerque yo... Te quiero.
1 comentario:
Me gusta como suena ese eco.
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