5.3.07

Nunca dejes de sonreír

Es curioso que hace muy pocos días cité a Gabriel García Márquez y hoy me he encontrado varias veces con el titular de que este es su año, que es su 80º aniversario y que hace cuarenta años que escribió "Cien años de soledad".

Aprovecho esta casualidad para citar otra frase suya (que hace poco leí y me gustó):

"Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa".
La verdad es que el poder que tiene una sonrisa es importante. Tanto para enamorar a alguien, como para provocar otra sonrisa a quien te ve sonreír, o como para mitigar los efectos de algo que te entristece cuando ves la sonrisa en otra(s) persona(s).

Hay ocasiones en las que una sonrisa puede enternecerte, otras en las que te hace reír a carcajadas, otras te hace sentirte querida, otras te deja ver que te comprenden o que comparten tu inquietud (incluso a veces transmiten compasión).

Hace poco, en una descripción que escribí pero que no llegué a publicar, hablaba de las mil formas de mirar que Ella tiene y de la multitud de tipos de sonrisas que le he visto. Y Ella misma, entenderá la fuerza de una sonrisa si recuerda lo que me contó hace poco sobre una sonrisa (no, no era la mía). Aquella sonrisa "movió" algo, si entonces no hubiera existido, la frase de García Márquez me hubiera recordado a cualquier otra historia. A saber quien(es) hubiera(n) sido la(s) protagonista(s).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

UNA SONRISA

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella.
Nadie es demasiado pobre para no merecerla.

Cris-Cris de profesión ANIMADORA DE CORAZONES...JIJIJI
Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo.
Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado.
Anima a los más deprimidos.
No se puede comprar, ni prestar, ni robar, pues es una cosa que no tiene valor, hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una sonrisa más, sea generoso, dele la suya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás. Autor: Gandhi.

La_L dijo...

Este Gandhi... No tiene desperdicio.

Gracias por tu comentario, esto sí que es darle "moviment" a un blog, eh!

Besos, Laura